El ministro brasileño de Agricultura, Marcos Vinicius Pratini de Moraes, arremetió este jueves duramente contra los subsidios agrícolas a las exportaciones, en un debate celebrado en París sobre la política agrícola de la Unión Europea (UE), en el que asumió el papel de "la voz discordante", comprobó la AFP.
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Los argumentos del ministro brasileño monopolizaron casi todo el debate dedicado al "lugar actual de la Europa agrícola en un sistema globalizado", celebrado en el marco de un seminario de un día organizado por la revista "The Economist" y en el que participaron el primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, y el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy.
"Cuando un productor brasileño intenta vender una tonelada de azúcar a Nigeria por 225 dólares, no lo consigue porque un productor belga ofrece la misma cantidad por 200 tras haber recibido 500 dólares de subsidios por parte de Bruselas", deploró Pratini de Moraes, ante numerosos agricultores y políticos franceses.
"No podemos competir con estas condiciones", afirmó. "Todos los países tienen derechos y deberes respecto a su agricultura. El problema es cuando los subsidios a las exportaciones provocan la caída de los precios en los mercados internacionales".
El representante de la Comisión Europea, Jean-Luc Demarty, reconoció que el ejemplo dado por el Ministro "no era el mejor aspecto de la Política Agrícola Común (PAC)" de la Unión Europea, aunque subrayó que esa práctica respetaba las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Una opinión que no comparten las autoridades de Brasilia, ya que el pasado viernes presentaron ante la OMC una queja contra la UE, precisamente por sus subvenciones a las exportaciones de azúcar. Demarty precisó que las subvenciones europeas a las exportaciones representan ahora el 6 o el 7% del presupuesto comunitario para la agricultura, cuando todavía se elevaban al 50% hace años.
Un agricultor francés respondió a Pratini de Moraes que las "condiciones competitivas" entre su país y Brasil no eran "equitativas" debido a las numerosas normas que tienen que respetar los agricultores europeos y recordó que la UE es el mayor importador del mundo. En cambio, sus exportaciones ceden constantemente terreno ante Estados Unidos.
En un discurso anterior, Lamy aseguró que la Comisión Europea no iba a abandonar a sus agricultores. "No serán nuestros mineros del siglo XXI", aseguró, en referencia a la severa reestructuración que padeció ese sector. "La agricultu2a no es carbón", agregó.
Para el comisario europeo, habría que ayudar a los países del sur "a aplicar las mismas normas de producción que en Europa" para luego abrir las fronteras a sus productos. El ministro brasileño denunció, por su parte, que las barreras sanitarias son a veces utilizadas como medidas "proteccionistas".
Pratini de Moraes afirmó además que el apoyo a la agricultura brasileña también representa ganancias para numerosas sociedades europeas. "Por cada dólar ganado por nuestros agricultores, 40 centavos van directamente a empresas occidentales que venden material para ese sector", afirmó.
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