Brote de fiebre aftosa: la UE levanta el embargo a la carne británica
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En todo caso, las autoridades británica se mostraron satisfechas por la decisión de sus socios europeos.
"Es una demostración clara de la confianza que nuestros colegas europeos tienen en las medidas de control de la enfermedad que hemos tomado", reaccionó la ministra británica de Medio Ambiente, Hilary Benn.
Los expertos veterinarios de los 27 reunidos en Bruselas para revisar la prohibición que pesaba sobre las exportaciones cárnicas británicas impuestas a inicios de agosto se dejaron convencer por el argumento de Londres de que han pasado más de dos semanas desde que el segundo y último foco de fiebre aftosa apareció en Surrey.
Los países de la UE "expresaron su apoyo a las medidas adoptadas por Gran Bretaña, reforzadas por la Comisión, para controlar los recientes focos de fiebre aftosa", indicó el brazo ejecutivo de la UE.
La Comisión Europea subrayó también su decisión de limitar "las restricciones al comercio de animales vivos, carne y productos lácteos con otros Estados miembro" a la zona vigilada en torno a las granjas afectadas.
La Comisión basó su dictamen en "las investigaciones epidemiológicas profundas, el seguimiento de posibles contactos y los resultados favorables de las investigaciones clínicas y de laboratorio sobre la posesión (del virus) en el área de riesgo y en otros sitios de Gran Bretaña".
La restricción en torno a la zona afectada será revisada por los expertos veterinarios de la UE el 11 de septiembre.
"La decisión adoptada es mejor de lo que esperábamos en la que se refiere al ganado vivo", explicó un responsable veterinario británico, Fred Landeg, tras la reunión.
"Queremos que la gente siga atenta, porque aún tenemos que respetar medidas de vigilancia", explicó Landeg, quien consideró de todas formas que "la posibilidad de hallar otro caso (de fiebre aftosa) es muy escasa".
Las granjas afectadas, todas ellas distantes entre sí apenas cinco kilómetros, se encuentran cerca de un centro científico habilitado por la UE para manipular el virus con fines de investigación y para fabricar vacunas.
"La investigación sobre el origen de la epidemia sigue su curso", recordó por su parte Tod.
Los ganaderos británicos han intentado por todos los medios evitar una crisis como la provocada por el brote de fiebre aftosa de 2001, que también provocó un embargo de las exportaciones por parte de la UE que costó a la economía nacional unos 8.000 millones de libras esterlinas, al tiempo que devastó al sector agrícola.
En aquella ocasión fueron sacrificados e incinerados entre 6,5 millones y 10 millones de animales.
La fecha más próxima en la que Gran Bretaña puede recuperar el estatus de país exento de fiebre aftosa --según las reglas de la Organización Mundial para la Salud Animal-- es a principios de noviembre, tres meses después del último caso de esa enfermedad en su territorio.


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