24 de marzo 2008 - 00:00

Buscan incentivar la producción de cultivos andinos en Jujuy

Impulsan en la Quebrada de Humahuaca, Jujuy, la producción de cultivos autóctonos, más conocidos como «cultivos andinos», es decir, aquellos que mejor se adaptan al cambio climático del lugar y de otras zonas del país que también poseen fuerte amplitud térmica.

En esa árida zona norteña, lonja de tierra con un asentamiento humano que data de 10 mil años atrás, los habitantes realizan estos cultivos en una extensión de 70 kilómetros, a la vera del río Grande.

Actualmente, un proyecto local involucra a tres departamentos del territorio jujeño: Tilcara, Tumbaya y Humahuaca, donde trabajan las comunidades de Bárcena, El Filtro, San Bernardo, Tumbaya, Pozo Colorado, El Moreno y El Angosto, Alfarcito, Huichaira, La Huerta y Juella. La extensión de cultivos andinos también alcanza a las localidades de Caspalá, Coctaca y Cianzo, al igual que en los valles de altura e Iruya, en la provincia de Salta.

Magda Choquevilca, coordinadora del proyecto «Conservación in situ de los cultivos andinos y parientes silvestres», explicó que en estos momentos en la zona se cultivan variedades de papa común, oca, lisa, yacón y verde, pero además, quinoa y la kiwuicha, dos cereales con un alto valor proteico y que se están reinsertando en el mercado.

  • Participantes

  • La producción de la zona también incluye diferentes variedades de zapallos, cayote, ajíes, frutas andinas, «una gama de productos que antes estaban en el mercado por el intercambio regional». Del proyecto en marcha participa la Fundación para la Conservación del Medio Ambiente (FUCEMA), auspiciada por Naciones Unidas y financiada por el Global Enviroment Facility (GEF), un fondo mundial para la conservación de la biodiversidad.

    Según Choquevilca, las necesidades actuales del mercado dejaron «a un costado» la producción andina para dar paso a productos que tienen que ver con la « sustentabilidad diaria», como las verdurasde hojas verdes. Al respecto,puntualizó que tras la devaluación, los productores ya no pudieron afrontar la compra de insumos y se fueron «reapropiando del valor de sus semillas, de su propia semilla, porque el que no sintió el cimbronazo fue el que había conservado sus papas, sus maíces, sus ajíes».

    «Nuestra tarea es revalorizar a los productores conservacionistas», indicó por su parte Choquevilca respecto del uso de agroquímicos. No obstante, dijo que los productores más alejados de la Ruta Nacional 9, que atraviesa toda la quebrada de Humahuaca, «no usan agroquímicos, pero los de zonas más cercanas a la ruta sí los usan».

    «Lo que queremos es ir revirtiendo poco a poco esta situación, porque no nos olvidemos que la Quebrada tiene un suelo extremadamente limitado, las tierras que se cultivan están entre el río y el cerro de un lado, y entre el río y el cerro del otro», comentó.

    Tiempo atrás, a lo largo de la Quebrada, había tomates, pimientos y «un montón de otras verduras, hoy no se puede, porque los suelos se están salinizando y nosotros tenemos que ver cómo hacer para que eso se revierta y la gente no tenga que emigrar», advirtió.

    Según la coordinadora, una de las formas de hacerlo «es tratar de incorporar estos cultivos nativos, que de alguna manera son más aguantadores que cualquier otro», y las semillas que «como todo lo criollo son más aguantadoras, tienen más posibilidades de adaptarse» a las nuevas condiciones climáticas.

    En la provincia de Jujuy la producción de papa andina «no llega a las 200 toneladas y podemos alcanzar las 400 toneladas», y aclaró: «Una cosa es la papa que yo guardo para consumir en casa y otra la que saco para vender».

    «Ahora lo que tenemos que hacer es que algunas variedades de papa, que tienen muy buena recepción en el mercado, logren pasar el escalón del autoconsumo», expresó la ingeniera agrónoma de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Jujuy. Estos cultivos andinos tienen a algunos de los productores organizados en cooperativas, como la Unión de Pequeños Productores Aborígenes de Jujuy, pero además complementan, a través de la gastronomía, la actividad turística provincial, además de la revitalización de la cultura andina en la provincia.

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