2 de octubre 2002 - 00:00

Cae renta del agro por altos impuestos

Los impuestos nacionales y provinciales, sumados a las retenciones a las exportaciones, se llevan 62 por ciento de los ingresos agrícolas y convierten al Estado en un socio «preferencial» de los productores, según un estudio realizado por la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (CARTEZ), que agrupa a ruralistas de Córdoba y San Luis.

«Si no se modifican las actuales leyes impositivas, totamente desactualizadas por efecto de la salida de la convertibilidad y los demás cambios económicos producidos en el país a partir de diciembre pasado, el Estado seguirá apropiándose de 62 por ciento de la rentabilidad del sector», aseguró el presidente de la entidad, Néstor Roulet. El dirigente señaló que «el estudio demuestra que 62 por ciento de los ingresos se los lleva el Estado y sólo 38 por ciento restante queda en manos del productor que es el que pone el capital, asume el riesgo y realiza el trabajo».

• Números

El análisis de CARTEZ, adherida en el orden nacional a Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), «toma como ejemplo un productor de 150 hectáreas propias, que es la unidad económica en el sudeste de la provincia de Córdoba, que siembra 50 hectáreas de maíz y 100 hectáreas de soja», puntualizó el dirigente mediterráneo.

«Después de cerrar todas las cuentas, llegamos a la conclusión de que el Estado se lleva 110.903 pesos y el productor se queda con un ingreso anual neto de 67.625 pesos sobre un promedio de 150 hectáreas trabajadas», detalló el dirigente.

Los cálculos no incluyen «los impuestos que pagamos por compra de combustibles, ni guías de porte de los granos, ni otra serie de gastos menores que harían más gravoso el esquema», aclaró Roulet.

La situación puede ser todavía más comprometida «si prosperara el proyecto de bajar a la mitad (10,5 por ciento) el IVA para los granos» que generaría «un crédito fiscal incobrable» para los productores.


Aun más grave sería si no se aplica «el índice de ajuste por inflación para calcular el Impuesto a las Ganancias» como piden los ruralistas.

El cálculo de ingresos y egresos brutos, realizado por
CARTEZ, estima un ingreso bruto de 135.000 pesos para las 100 hectáreas de soja y 85.400 pesos para 50 hectáreas de maíz, a razón de 1.350 pesos y 1.708 pesos por hectárea, respectivamente.

Este último cálculo significa un ingreso global para los dos cultivos de 220.400 pesos, precisó el directivo.

Si a estos ingresos se les restan gastos directos de 444,90 pesos por hectárea de soja (comprende labores de pulverización y siembra, compra de semilla, agroquímicos, fertilizante y cosecha) y de 738 pesos por hectárea de maíz (incluye ítem similares a los del cultivo anterior), la ganancia se reduce notablemente.

Roulet
aclara también que si a los gastos directos, calculados en 81.390 pesos, se le agregan los indirectos -seguros, jubilaciones, asesoramiento, mantenimiento- estimados en 34.200 pesos, los gastos suman un total de 115.590 pesos.

Los ingresos brutos, calculados en 220.400 pesos, menos los egresos directos e indirectos (115.590 pesos) arrojan un ingreso sin impuestos de 104.810 pesos, precisó el directivo.

Pero a este importe, el productor debe deducirle la carga tributaria, con impuesto inmobiliario, de bienes personales, créditos y débitos bancarios y ganancias, que suman 37.283 pesos.

Sin embargo,
la resta no termina debido a que todavía falta el escalón final de las retenciones de 20 por ciento a la exportación de granos que es la ganancia resignada por el agricultor cuando finalmente vende su producción a los acopiadores o exportadores y que el estudio estima en 73.620 pesos por cada 150 hectáreas.

Así, los 37.283 pesos de los impuestos agregados a los 73.620 pesos de las retenciones, se obtienen los 110.903 pesos apuntados por el dirigente que quedan en manos de los Estados nacional y provincial a través de impuestos y cargas sociales.

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