27 de diciembre 2006 - 00:00

Carne: apuesta a los sustitutos

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Empresario que ha fundamentado su negocio en el recupero, ahora apuesta fuerte a los sustitutos.
«El futuro está en los sustitutos» y «no hay que desaprovechar las oportunidades de exportación», son dos frases que ratifica José Mattievich en cada inversión. La empresa que lleva su apellido representa un frigorífico de capitales nacionales que, con perfil bajo, ha avanzado fuerte en el mercado de las carnes de la Argentina. Y hoy los descubre como el empresario que más plantas de faena tiene en el país.

Una reciente autorización para instalar un matadero de conejos -cuya carne es muy sofisticada para muchos nichos internacionales de mercado- que le permitirá faenar 4.000 conejos diarios destinados al consumo interno y a la exportación es sólo un paso hacia la búsqueda de nuevas alternativas de negocios. «Es un negocio de ciclo corto, cada productor tramita su propia producción y la faena en la planta.» También invirtió en el mercado de porcinos con la instalación de una planta de elaboración de chacinados. «Cada empresario tiene la obligación de pensar en sustitutos. Es una obligación con la sociedad...», desliza Mattievich en Rosario, a pocas horas de realizar una megafiesta de fin de año. Una fiesta que contó con presencias destacadas, y que lo reconoció como el empresario del año, al menos para los rosarinos.

Con una estrategia de negocios bien definida, aunque va descubriendo fraccionadamente, Mattievich no descarta siquiera la instalación de una fábrica de hamburguesas en la que invertirá arriba de u$s 1 millón. Es que todo forma parte de una integración de su negocio, que tiene su fuerte en la prestación del servicio de faena para terceros. Empresas de renombre y alianzas estratégicas con Hereford, Exal, Urien-Loza, la cooperativa Guillermo Lehmann, Uncoga y Brangus, entre otros, le permiten contar con importante volumen de faena. «El negocio es así: faenamos para el mercado externo a unos y para la exportación a otros y, con un acuerdo, nos quedamos con los subproductos vacunos que comercializamos. El recupero es nuestro negocio: cueros, menudencias, hueso y grasa», informa el mismo José Mattievich. Por eso está cerca de la disputa por la Curtiembre Yoma, de la que es el mayor acreedor, y busca alianzas estratégicas para colocar mejor sus subproductos.

  • Destinos

  • El 60% de los grupos de productores que exportan carne, por ejemplo Cuota Hilton, procesa con Mattievich. Dichos grupos le permiten faenar 50.000 cabezas mensuales, las que se colocan en todos los destinos europeos y en las principales góndolas de supermercados del mercado interno.

    Pero el gran tema de Mattievich -como emblemático, próspero empresario frigorífico, el mismo que se animó a irse del Consorcio de Exportadores que reúne a los grandes, el ABC- es Brasil y su demanda de plantas faenadoras de la Argentina. «El 50% de la faena argentina está en manos de brasileños y sacan de competencia a los inversores argentinos. Competir es bueno, es necesario... pero debemos saber a qué apuntan...», dice Mattievich.

    El empresario rosarino mantuvo recientemente -en la exposición de SIAL-París- reuniones con Wesley Batista Mendonca, presidente de Friboi (propietario de Swift) y con Marcos Molina, presidente de Marfrig, flamante propietario del establecimiento AB&P Hughes. Ellos, los inversores extranjeros, son, por ahora, su próxima preocupación.

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