Después de pasar diez días sin haberse concretado ningún negocio de exportación de granos, en la última semana se realizaron varios de ellos. Pero la característica de los últimos tiempos es el bajo volumen de los contratos cerrados. En el trigo se realizaron solamente dos negocios de exportación: Brasil - nuestro gran compradoradquirió 250 mil toneladas del cereal argentino, con carga enseguida desde los puertos del sur bonaerense (Bahía Blanca y Necochea). El otro contrato cerrado fue con Sudáfrica, como ampliación del tonelaje hasta ahora comercializado. El grano será cargado en la primera quincena de setiembre desde alguno de los puertos afluentes del Río Paraná. Sumando estas concreciones, la Argentina vendió al extranjero 10.650.000 toneladas de trigo, de las cuales 6.510.000 toneladas fueron adquiridas por los hermanos brasileños. Este volumen representa 62% de nuestras exportaciones de trigo.
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Muchos se preguntan qué puede ocurrir si Brasil por algún motivo deja de comprar trigo en nuestro país, y lo adquiere en cualquier otro productor triguero del mundo. Bien conocemos la avidez que tienen estas naciones por ganar el importante mercado de consumo de trigo y harina brasileño. Todavía quedarían sin vender al extranjero más de 750 mil toneladas de trigo. Todos esperan que dicho volumen sea comprado por el país carioca.
En tanto, algunos operadores apuntan a tratar de cerrar algún negocio con molineros de Uruguay. Ya que en la vecina orilla, los altos precios del trigo uruguayo hacen factible que se rea-lice alguna operación de exportación hacia aquel destino. De esta forma los industriales orientales comprarían el trigo argentino a un valor mucho más accesible que los trigos de producción uruguaya.
Maíz
En el caso del maíz, varios fueron los negocios y destinos concretados, pero lamentablemente de volúmenes muy chicos. Chile compró 50 mil toneladas, Indonesia 25 mil, Irán 25 mil, Israel 25 mil y Malasia 50 mil toneladas. Contando estos negocios nuestro país vendió al extranjero 8.500.000 toneladas de maíz. Todavía faltarían comercializar hacia el exterior más de 1.500.000 toneladas, siendo este volumen verdaderamente importante para esta época del año. Porque a pesar de las posibles pérdidas que muchos se atreven a pronosticar sobre la futura cosecha norteamericana, la presión de dicha oferta hace que los importadores internacionales de maíz se encuentren tranquilos y a la espera de la evolución de los precios. Además, varios destinos todavía desconfían de la calidad de nuestro maíz, sin tener la certeza de que el grano que se exporta desde la Argentina no está genéticamente modificado. Otro aspecto a tener en cuenta es que Brasil este año no necesitó prácticamente importar maíz. Compró sólo 120 mil toneladas, cuando el año anterior había adquirido en esta misma época más de 1.200.000 toneladas. Y los bajos volúmenes de ventas de trigo y maíz y la dependencia de destinos de América hace preocupar a los operadores granarios argentinos. Porque a pesar de que algunos descuentan que las colocaciones se irán realizando sin problemas, muchos ya piensan qué puede llegar a ocurrir si las optimistas estimaciones de producción para la próxima cosecha 2001-'02 se concretan. La Argentina todavía no puede ganar mercados con calidad superior, determinada y garantizada, ni tampoco dando crédito a largo plazo a los compradores del extranjero. Y quizás ocurra, como suele pasar, que cuanto más volumen se produce menos vale el cereal, menos plata ganan los productores y todo termina verdaderamente mal.
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