Transcurrido ya el informe mensual del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA), el mercado vuelve a centrar su atención en la marcha de los cultivos en los EE.UU. que ya entran en su etapa final sin complicaciones serias, aunque el USDA haya reducido su estimación sobre el estado de los cultivos de soja y maíz en el último informe semanal.
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Cabe acotar que, según la mayoría de los analistas de los EE.UU., el informe del mes de agosto no resulta por lo general un indicador fidedigno del tamaño final que alcanzará la cosecha, y sí en cambio el relevamiento que se haga en los meses venideros, particularmente en octubre.
Esta apreciación resulta especialmente válida para el mercado de soja: el USDA sobreestimó sus números de agosto en 5 de los 7 recientes años. En los últimos 20 años, la historia del resultado final de la campaña resultó dispar. Entre el informe de agosto y el informe final de la campaña -en enero-, el USDA incrementó el tamaño de la cosecha en 11 oportunidades. El porcentaje de crecimiento más pronunciado fue en el año 1994, con un incremento productivo de 12% y la caída más pronunciada fue en la campaña del ciclo anterior, con un decrecimiento de 16% con respecto a lo informado en agosto. La preocupación más fuerte del mercado es el clima, inusualmente frío, que retarda el crecimiento de los cultivos y los hace vulnerables a una helada temprana. De mantenerse el clima fresco, también podría declinar el contenido de aceite en los cultivos de soja.
Además, en el curso de agosto es generalmente el momento en el que se registran los precios más bajos, cuando la situación de los cultivos favorece esta tendencia. La última palabra la tendrá el tamaño final de la campaña norteamericana, la política comercial de China y el uso doméstico en el territorio norteamericano. Según la analista Anne Frick, de Prudential, existe una tendencia estacional que mejora los precios de soja para entrega noviembre en el Chicago Board of Trade, en el período que media entre agosto y setiembre. Si la relación entre el uso total y la oferta es alto, el «rally» puede continuar hasta octubre o noviembre. Uno de los factores determinantes para que esto se produzca -en el análisis de la especialista- sería un informe mensual de producción que no incremente la estimación de la cosecha, particularmente en el de octubre. Si esto no ocurriese, y si el tamaño de la cosecha fuese incrementado en los sucesivos informes, o si el USDA confirma la flojedad de las proyecciones del uso esperados en la nueva campaña, o si ésta escapase la contingencia de una helada temprana, la analista estima que la soja para entrega en noviembre en el CBOT podría penetrar el bajo de agosto que fue de u$s 5,52 por bushel (u$s 203 por tonelada).
Lo cierto es que, al menos por el momento, el mercado de soja no se siente cómodo dentro de los precios que se observaban pocas semanas atrás. El dato del USDA catapultó los precios en un comienzo y las contingencias climáticas le siguen brindando un futuro incierto a esta plaza, con temperaturas bajas e incluso lluvias que demoran la actividad de cosecha en el delta. Por el lado negativo, no existe la percepción que China se encuentre entusiasmada por efectivizar compras de porotos de soja en el corto plazo; la influenza aviar, la política comercial y la perspectiva de una buena cosecha local no estimulan esta actividad. Claro está que esta actitud se podría modificar dramáticamente si el mercado comienza a ensayar mejoras apreciables como resultado de una situación climática adversa sobre el final del ciclo. Resultó interesante la propuesta de ASAGIR de semana pasada, en la que se sugiere sembrar girasol, arbitrando simultáneamente esta decisión con ventas en el mercado de futuro. «Haga sus números pero cubra sus precios», es la recomendación del presidente de la entidad, Oscar Alvarado, quien además destacó que, teniendo en cuenta que uno de los reclamos de los productores girasoleros es contar con una cobertura de precio, es necesario cubrirse y comenzar a darle liquidez para que se genere ese mercado a término. Un interesante desafío por delante, que involucra directa o indirectamente a productores, acopiadores, corredores, industriales y hasta al mismo mercado, en el esfuerzo de intentar reflotar la operatoria de girasol en el MAT, muy alicaída en los últimos tiempos.
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