La falta de gasoil y el mal clima complicaron las tareas de recolección de girasol.
Con algunos lotes que no pudieron levantarse en los campos, se da por terminada la cosecha de girasol correspondiente al período 2001/ '02. Sobre los 2.000.000 de hectáreas que se habían sembrado, se cosecharon 1.920.000 hectáreas, y se obtuvo una zafra de 3.390.000 toneladas. En lo que respecta a la superficie, se ha sembrado y cosechado cantidades similares al ciclo anterior. En relación con el volumen de producción, a pesar de ser superior en 15% a lo conseguido el año pasado, sigue siendo muy inferior a otros períodos anteriores. La cosecha de este ciclo fue de 3.390.000 toneladas, contra los 2.939.000 toneladas recolectados en el ciclo anterior, estando muy lejos de las cosechas récord obtenidas en el ciclo 1999/ 2000, con 6.035.000 toneladas o en la del período 1998/'99, con 7.020.000 toneladas de girasol. Esta oleaginosa tuvo un mal comienzo cuando los productores decidieron comenzar a preparar la tierra para la siembra, porque la falta de precipitaciones y poca humedad edáfica hicieron que los trabajos se retrasaran más de lo debido, y muchos productores tuvieron que desistir de su intención de siembra.
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Después, cuando llegó el momento de la cosecha, el clima varió de tal forma, que la característica en ese momento fueron las continuas y fuertes lluvias, que ocasionaron todo tipo de problemas. Además debemos agregar la falta de gasoil para las cosechadoras y camiones, lo que hizo más lento el ritmo de la cosecha. Así fue como muchos lotes rindieron menos y otros tuvieron serios inconvenientes de calidad comercial.
También influyó mucho la falta de mercados transparentes para realizar el cálculo de los valores a los cuales se podía llegar a vender el girasol cosechado. «Si una fábrica hacía lo que quería cuando el Mercado a Término estaba a pleno, ¿te imaginás cómo se va a divertir ahora?...», comentaba un productor de Bragado, oeste de Buenos Aires. Y la sensación del sector productor y comercial granario es que la falta de transparencia en la comercialización del girasol será algo que caracterizará cada vez más a este mercado. Porque a pesar de que los mercados de futuros se encuentran funcionando, se nota que la falta de volumen hace que los productores miren los precios a los cuales se cotizan los granos en estos mercados, solamente como información referencial en las páginas de los diarios.
También influye bastante, en la actual incertidumbre comercial, el continuo cambio de reglas de juego respecto del funcionamiento de los mercados, tipo de cambio y retenciones a las exportaciones. Esto hace impredecible el futuro de las cotizaciones de los granos. Por ende, el productor duda sobre cuál será el grano que sembrará este año.
• Cotizaciones
Porque en el trigo, el maíz y la soja sabe que existen muchos compradores que pujan por obtener lotes de volumen y así se estipulan los valores, al coincidir con la realidad de los mercados internacionales e internacionales. En cambio, en el girasol, siempre se dijo que el manejo de los precios estuvo en manos de unos pocos, los que hacen a su gusto que los valores suban o bajen de acuerdo con la conveniencia de posicionamientos comerciales. Esto es sabido y continuamente comentado en los pasillos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires por los diferentes partícipes de la cadena comercial, pero es lógico que no se hagan públicos estos comentarios, porque muchos perderían las posibilidades de seguir haciendo negocios, en especial con aquellos que son los que imponen los precios a los cuales se venderá y comprará el girasol. También influye fuertemente la falta de ventas de exportación de semillas de esta oleaginosa.
En el año 1998 se exportaron casi 1.000.000 de toneladas de semillas de girasol. En 1999 se vendieron al exterior 500.000 toneladas, y este año se han comercializado solamente 300.000.
Esto hace que los exportadores no tengan mayor participación en el mercado, dejando el camino libre a las escasas industrias que compran esta oleaginosa. Así se forma un mercado que muchos definen como cuasi monopólico. La gran incógnita es qué cantidad de hectáreas se sembrarán este año con girasol, lo cual depende plenamente de la decisión pensada y elaborada de los «maltratados» productores agropecuarios argentinos.
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