Setiembre es clave para el negocio del arándano en la Argentina. Comienza la cosecha y las primeras colocaciones externas, se empieza a visualizar el cuadro de situación en cuanto a demandas, precios y tendencias de la temporada, y surgen los encuentros entre productores y profesionales que sirven para la actualización tecnológico-científica y el intercambio de información en lo productivo-comercial. Y la primavera de 2005 no es la excepción. Hasta aquí se sabe que el piso de las exportaciones estará en las 2.500 toneladas (mil más que en 2004) y las cotizaciones fluctuarán (según el momento de la campaña) entre 10 y 25 dólares el kilo. Guarismos que convertirán al país en el segundo exportador mundial de los míticos «berries de sangre azul» en fresco de contraestación detrás del líder Chile.
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En verdad, se trata de un agronegocio de gran importancia para la canasta frutícola local, pues genera ingresos anuales superiores a 20 millones de dólares. En la actualidad, la Argentina tiene cerca de 2.500 hectáreas con plantaciones activas y va por más. A las tradicionales zonas de cultivo (en Buenos Aires y Entre Ríos) se están sumando otros enclaves productivos de promisorios resultados: Tucumán, Salta, Santa Fe, Corrientes, Córdoba, Mendoza, San Luis y la Patagonia.
Una diversidad de cultivo tan amplia como rica, pero que exige dar con adecuados diagnósticos antes de efectuar la inversión en tierra, variedades e, incluso, en la elección de las técnicas de manejo y riego. En tal sentido, la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, desde hoy y hasta el viernes, será sede de un seminario internacional y el primer congreso latinoamericano de la actividad con más de 40 invitados nacionales e internacionales. A lo que FAUBA agrega su equipo de investigación interdisciplinario donde trabajan desde hace más de una década investigadores en multiplicación, fitopatología, mercadotecnia, riego, manejo a campo y de poscosecha, normativas de calidad, comercialización, entre otras problemáticas. El notable esfuerzo académico tiene su razón de ser: las ventajas comparativas de la Argentina deben sostenerse con ventajas competitivas. Así no sorprende que por primera vez habrá una muestra dinámica e interactiva con más de 500 metros cuadrados de stands. Allí, pueden verse en acción avances y resultados de las investigaciones aplicadas y tecnología de vanguardia de esta auténtica cadena agroindustrial.
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