... que esta nueva vertiente «agropecuaria» del presidente Néstor Kirchner tiene sorprendido a más de uno. Es que después de haberse negado, prácticamente, a reunirse con los dirigentes del agro desde su asunción en mayo del año pasado (ni siquiera fue al 150º aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires), ahora, en 15 días, tuvo 3 encuentros formales con las entidades. El primero, el 4 de agosto, con la cúpula de Coninagro, encabezada por su titular, Mario Raitieri. Después, aunque volvió a no asistir a la inauguración oficial (lo mismo que el año pasado), visitó el lunes 9 la Rural en Palermo, donde dialogó con Luciano Miguens, actual -y aparentemente futuro- presidente de la SRA y, finalmente, el miércoles 18 recibió al equipo de CRA, con benito «Tucho» Legerén a la cabeza. Y, especialmente de este último encuentro surgieron varios datos, al menos, llamativos. Por ejemplo, que el Presidente fue «extremadamente» puntual para la iniciación de la entrevista que, igual, tuvo una demora. Aunque, en este caso, fue el subsecretario de Agricultura, Javier de Urquiza, el que la provocó. Pero, dicen, tendría atenuantes, ya que la entrada de la Casa de Gobierno estaba copada por los ex combatientes. Tanto fue así, que la mayor parte de los participantes debió ingresar por los sótanos...
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... que, otros datos atípicos fueron el tiempo que le dedicó a la charla: cerca de una hora y media, y el conocimiento desplegado sobre los problemas desplegados por los ruralistas. Naturalmente político, aunque no lo ejerza siempre, Kirchner dijo, además, lo que los hombres del campo querían escuchar: «Debemos mantener la marcha de la producción», lo que, sumado a las afirmaciones de que «hay que bajar las retenciones» y, «quiero un capitalismo argentino y para eso tiene que haber rentabilidad», agradó y desconcertó simultáneamente a los dirigentes. Mientras el secretario de Agricultura, Miguel Campos, estaba en Rosario por el aniversario de la Bolsa de Comercio local que preside el «peso fuerte», Federico Boglione, y el subsecretario, Claudio Sabsay, viajaba a Chile a «degustar» carnes argentinas con el Instituto de Promoción, De Urquiza hacía de anfitrión del campo ante el Presidente, constituyéndose, además, en el nexo con el ministro Julio De Vido para avanzar en la priorización de obras de infraestructura que necesitan distintas provincias, y que afectan a la rentabilidad de la producción agroindustrial, y para la gestión ante Economía por fondos del BID para encarar la reclamada reforma impositiva. «Necesitamos un programa para simplificarla», reconoció Kirchner en alusión a la controvertida política tributaria.
*** ... que, el tal vez demasiado ambicioso Plan Agroindustrial que se acordó elaborar entre el sector y distintas áreas del gobierno, así como los pasivos bancarios, también estuvo sobre la mesa, aunque estos últimos fueron el único tema sobre el que el Presidente mostró malestar. Entre otras cosas, pareció desconcertado por la ausencia de la titular del Banco Nación, Felisa Miceli, quien, aparentemente por cuestiones personales, no concurrió al convite. «El proyecto que tiene usted no sirve», afirmó contundente Kirchner al hombre fuerte del Nación, el gerente general, Juan Carlos Frávega, quien, habitualmente, cultiva bajo perfil. La conclusión no se hizo esperar. Durante el fin de semana, debieron reformular la más que demorada propuesta oficial que, finalmente, y según se dijo, se anunciará hoy. Ante esto, lo que no se sabe aún es qué ocurrirá con el proyecto de ley sobre refinanciación de pasivos, que avanza en Diputados y que ya cuenta con aprobación de la Comisión de Agricultura, pero que parece que disgusta a la gente de Roberto Lavagna...
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... que, aunque todos estos temas inquietan a la gente de campo, la atención de los últimos días se centró particularmente en el clima, en los precios y en la suba del petróleo, elementos todos determinantes a la hora de analizar los posibles resultados productivos. En el primer caso, porque, si bien comienza a llover en algunas zonas, hay otras donde persiste la sequía al punto de que, en el Chaco, por ejemplo, ya se estiman pérdidas por no poder sembrar a tiempo. Algo similar ocurre en el Litoral con los daños en citrus por las heladas y, sin dudas, el frío y las nevadas hasta en el sur de Buenos Aires de los últimos días ocasionarán pérdidas variables en cultivos y verdeos. En materia de precios, el alerta es similar porque, si suben, como puede ocurrir con la carne vacuna, se temen retenciones para controlar los precios internos, lo que impediría la más que necesaria recomposición del sector vía mejor renta (la Argentina apenas participa en 4% del comercio mundial de carne, ya que se «come» 2,2 millones de las 2,4 millones de toneladas que produce anualmente en promedio), y porque, si bajan, como está ocurriendo con algunos granos los ingresos disminuyen mientras los costos no siguen la misma tendencia. En tal sentido, y a pesar de la amenaza de las retenciones hecha por el gobierno a las petroleras si aumentan el costo interno de los combustibles, la disparada alcista del petróleo en el mercado internacional ya está causando descuentos adicionales en los valores de la producción, básicamente de los productos transables, ya que los fletes de ultramar seguirán registrando incrementos acordes con los del petróleo, independientemente de lo que la administración Kirchner determine en el plano local. Pero también hay otros temas que preocupan, aunque casi no trascienden todavía, como es el caso de la evolución en las negociaciones internacionales. En tal sentido, por citar apenas un ejemplo, se supo que con la Unión Europea, por el tema de indicaciones geográficas que el Viejo Continente pretende incluir en el acuerdo, sólo por lácteos podría haber un «costo» extra para los productos argentinos de u$s 450 millones...
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