22 de agosto 2005 - 00:00

Dicen en el campo...

Federico Boglione
Federico Boglione
... que crece la preocupación por la escasez de lluvias que sigue afectando a buena parte del territorio, y que ya causó mermas importantes en trigo (afectado también por las fuertes heladas). Ahora, además, también aumenta la preocupación por el maíz que, entre clima, precios y costos, ya estaría registrando una disminución que se estima en más de 12% de la ya alicaída superficie de siembra. Naturalmente, las autoridades, especialmente las de Economía, encabezada por Roberto Lavagna, acompañadas por la ya lacónica gestión de Agricultura, parecen seguir sin registrar la seca y, más vale, intentan lograr algo de prensa (a favor) para el presidente Néstor Kirchner, con los « grandes» temas, como los de biotecnología, etc. Y no es que éstos no sean trascendentes, sino que pareciera haber otras «urgencias» que los funcionarios siguen sin detectar. El caso del maíz es bastante emblemático, ya que estaría registrando un costo de u$s 87 por tonelada, con lo que sólo se justificaría en una rotación, y de ahí que con las cotizaciones actuales el área siga decayendo, en buena parte, a favor de la soja en la que se prevé un millón de hectáreas adicionales de siembra para este año.

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• ... que los que sí analizan el sector, están previendo varias complicaciones de mantenerse esta tendencia, ya que la recuperación que están registrando otras actividades como la ganadería vacuna, la aviar, los cerdos y la lechería -al menos, hasta el aumento de las retenciones-y, en general,-merced a sensibles mejorasen los precios internacionales, determinaría una inminente escasez de maíz, grano que constituye la principal base de alimentación para estas producciones. El colmo sería que, además de haberse importado leche (en 2002), también trigo (en lo que va de esta década), se debiera recurrir además al maíz del exterior. Totalmente distinto el panorama en Estados Unidos donde, para la actual campaña, se prevé una demanda de 36 millones de toneladas, sólo para producir etanol, cuando hace menos de una década «apenas» insumían 5 millones.

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... que no es éste el único hecho insólito. Casi peor es el caso del aumento a las retenciones (impuestos a la exportación) lácteas, y no sólo por el hecho es sí mismo, lo regresivo del gravamen, o que la Argentina sea prácticamente el único país que aplica semejante impuesto, sino que los funcionarios a cargo de implementar la medida, o saben muy poco del tema, o no les importa demasiado el asunto. Es que, al definir la medida, generalizaron los productos. Por ejemplo: «quesos», sin distingos sobre la leche utilizada para su elaboración. Así, los pobres productores de quesos de cabra u oveja, que venían logrando trabajosamente un lugarcito en el exterior, para colmo compitiendo con productos fuertemente subsidiados como los franceses o italianos, quedaron fuera del mercado de un plumazo y, como ellos, varios otros. Lo irónico, es que en cualquier discurso oficial, una de las partes centrales siempre la constituye «el apoyo a la exportación» que se está brindando. ¡Como sería si no la apoyaran!, comentaban en un corrillo en la Bolsa de Comercio de Rosario que, días atrás, festejó su 121º aniversario.

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• ... que en el centenario recinto se escucharon varias voces, pero lo más comentado fue el discurso del titular de la entidad, Federico Boglione, quien volvió a insistir con las obras de infraestructura pendientes justamente en el centro neurálgico de la principal producción del país, y que serían una forma de, al menos, bajar un tanto los costos, ya que no parece haber intención de disminuir los impuestos. Entre ellas, la autopista Rosario-Córdoba, la continuación de la Hidrovía del Paraná, accesos a puerto y otras varias. Es que el propio ministro Julio De Vido ya había comprometido la mayoría de ellas, varias de las cuales se siguen demorando, superponiéndose a la nueva camada de anuncios preelectorales. Igual, las conversaciones en el multitudinario festejo, siguieron girando sobre la actitud de Lavagna (de abierto enfrentamiento con el campo), y del recrudecimiento, aparentemente alentado por parte de cierto sector del gobierno, de la división entre el campo y la industria, como en los años '50/'60 cuando el agro, aún en su producción primaria, no tenía el nivel de agregación de valor que hoy ostenta vía genética, agroquímicos, etc. Para colmo, cuando se habla de «industria» tampoco parece incluirse a la alimentaria, la de maquinaria agrícola, la de camiones y camionetas, o la química y de envases, por sólo mencionar a algunas, se quejaban los empresarios. El desconcierto, y también cierto enojo, alcanzaba además a mandatarios provinciales como el entrerriano Jorge Busti (a quien ya ni se lo invita a las reuniones del sector en su provincia), y al dueño de casa, Jorge Obeid, a quienes le endilgan no defender los intereses del sector y de las provincias en el caso de las retenciones. El santafesino, además, parece que estuvo por Reconquista para un acto de «campaña», pero ni pasó por la sobresaliente exposición rural del norte santafesino que, algunos, ya ubican segunda en importancia detrás de Palermo.

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