7 de abril 2005 - 00:00

Dicen que agroindustria debe mostrar "apetito de futuro"

Un panel de expositores: Gustavo López, Ernesto Ambrosetti y Néstor Niell, mostrando una «foto» del sector agroindustrial.
Un panel de expositores: Gustavo López, Ernesto Ambrosetti y Néstor Niell, mostrando una «foto» del sector agroindustrial.
«Mientras no definamos el perfil de país que queremos y el perfil de sector agroindustrial que merecemos, estaremos sujetos a que aparezcan más restricciones. El país necesita un modelo agropecuario. Si no encaramos eso nos pasaremos atacando los efectos secundarios. Creo que es el sector el que tiene que hacer ese modelo de política agropecuaria para el corto, mediano y largo plazo.» Fue Néstor Niell, analista de larga trayectoria, quien sintetizó, a media mañana de ayer, la foto de país agroindustrial, con sus reclamos y con sus proyecciones aún sectoriales, sus condicionantes y sus perspectivas. Fue en el marco del seminario realizado por la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores (CEC) que intentó desglosar «Un nuevo horizonte económico». Lo logró aunque con las limitaciones que encuentra toda la cadena agroindustrial tanto para en hacerse escuchar como para hallar respuestas desde el sector oficial. De hecho, un sector productivo como el del complejo oleaginoso, que aporta 2.500 millones de dólares al año por impuestos a las exportaciones, convocó al poder político y sólo recibió a un subsecretario del área agrícola (dicen que el secretario fue «desviado» a Economía) y se quedó esperando a los gobernadores de las principales provincias que no acudieron a la cita pese a las invitaciones. Poco apoyo para quienes aportan un tercio de las exportaciones totales del país.

• Capacidad

Pero para un sector que, muchas veces, tiene poca o nada capacidad de lobby -entendido como capacidad para acceder al poder político, ser escuchado y comprendido-este tipo de encuentros como el organizado por CIARA-CEC resulta una brisa de aire fresco. Porque, además de la multitudinaria asistencia, se potencia la convicción de que existe acerca de que sólo este sector puede ser -como lo es- motor de una economía que muchas veces sufre políticas (económicas) contrarias a la competitividad de la producción.

Raúl Padilla
, presidente de CIARA, sintetizó en sus párrafos el sentir de un sector productivoque busca encontrar certezas antes tantas dudas generadas desde el sector político. «En un mundo que protege los mercados, nuestro trabajo como complejo oleaginoso será más intenso. Pero estamos convencidos de que la cadena agroindustrial tiene ventajas adquiridas muy importantes, con tecnología de punta y un know how valioso y reconocido a nivel internacional. Si durante 2004 generamos divisas por u$s 11.000 millones y anunciamos inversiones por u$s 700 millones, que se irán concretando en estos años, cómo no pensar que vamos a poder responder a una nueva tendencia de demanda que exige mayor seguridad y calidad agroalimentaria.Y cómo no vamos a poder luchar contra las medidas sin fundamento que surgen en los ámbitos del comercio», dijo.

Niell ya había manifestado también que, a pesar de la coyuntura, hay que aprender a mirar a largo plazo. «Pensar en el largo plazo no resulta sencillo porque estamos preparados para otra cosa y trabajamos en otra cosa, pero debemos empezar a tener apetito de futuro.»

Por el nivel de inversiones que realiza anualmente (por las pasadas y las futuras) porque periódicamente se genera un espacio de debate, de reflexión y hasta de autocrítica, los integrantes del complejo oleaginoso demuestran -y así lo hicieron ayer-que pese a que les ha ido muy bien en los últimos años, tienen «apetito de futuro».

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