6 de julio 2005 - 00:00

El agro busca eliminar los residuos tóxicos

Guillermo Cal, director ejecutivo de CASAFE; Juan CarlosSedrán, coordinador del programa Agrolimpio de la provinciade Córdoba; Miguel Angel Quadri, coordinador de Agrolimpiode las provincias de Río Negro, Neuquén, MendozaLa Pampa; Epp Dirk, gerente regional de Croplife; GuillermoDalton, coordinador de Agrolimpio de la provincia deBuenos Aires; y Daniel Pórfido, gerente técnico de CASAFEy coordinador de Agrolimpio.
Guillermo Cal, director ejecutivo de CASAFE; Juan Carlos Sedrán, coordinador del programa Agrolimpio de la provincia de Córdoba; Miguel Angel Quadri, coordinador de Agrolimpio de las provincias de Río Negro, Neuquén, Mendoza La Pampa; Epp Dirk, gerente regional de Croplife; Guillermo Dalton, coordinador de Agrolimpio de la provincia de Buenos Aires; y Daniel Pórfido, gerente técnico de CASAFE y coordinador de Agrolimpio.
La Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (CASAFE) dio a conocer los avances y resultados del programa de recolección y disposición final de envases vacíos de productos fitosanitarios, Agrolimpio. La presentación estuvo a cargo de Carlos Becco, presidente de la Cámara; y Daniel Pórfido, coordinador del programa.

Agrolimpio fue lanzado hace un año, y hoy ya se han habilitado 15 centros de acopio y otros 15 se encuentran en proyecto avanzado.
Durante el primer año de gestión se recolectaron 121 toneladas de envases que fueron transformados en elementos útiles, como postes para alambrado. «Los postes elaborados dentro del programa permitirían realizar un alambrado que una la Capital Federal con la ciudad de Mercedes evitando talar 8.500 árboles», destacó Daniel Pórfido. También agregó que «ésta ha dejado de ser una iniciativa de la industria elaboradora de agroquímicos para pasar a ser un programa de interés nacional con el apoyo y la participación de instituciones públicas y privadas».

Hay que tener en cuenta que el volumen anual de envases despachados al mercado argentino de productos fitosanitarios es importante: alrededor de 5.700 toneladas sólo de materiales plásticos, y, si a esto le sumamos los otros materiales con los que están construidos los envases y sobreenvases (metal, vidrio, papel, cartón, etc.), esa cifra asciende a más de 7.000 toneladas anuales.
Esta parece una cantidad enorme de residuos, pero, al solo efecto de ilustrar la situación, cabe acotar que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano bonaerense en conjunto generan anualmente 3.820.000 toneladas de residuos urbanos, de los cuales aproximadamente 14% corresponde a materiales plásticos, o sea, alrededor de 535.000 toneladas por año. Explica Pórfido que «habría que considerar también que, mientras que los residuos plásticos urbanos están muy concentrados, los residuos de envases de productos fitosanitarios se encuentran dispersos en los 33.000.000 de hectáreas de producción agropecuaria que tiene nuestro país».

Esto parece una buena noticia ya que, si se hace un prorrateo de cantidad de plástico por hectárea, la cifra parece muy pequeña (172 gramos por hectárea), pero es necesario considerar dos aspectos sumamente importantes:

a) Estos envases contuvieron productos químicos que son potencialmente peligrosos.

b) Que al no existir hasta ahora un sistema de disposición final seguro y ecológico, la acumulación permanente de estos envases en el campo genera situaciones riesgosas tanto para las personas como para el ambiente.

Entonces, cuando se decide comenzar a pensar en un sistema de recolección y disposición final de envases vacíos de agroquímicos, se comienzan a percibir grandes problemas que debenser tenidos en cuenta para tener alguna posibilidad de éxito: por un lado, la contaminación de los envases; y por el otro, la gran dispersión geográfica que tienen.

Después de su uso, en los envases vacíos de elementos fitosanitarios quedan remanentes de los productos que contienen, y es necesario eliminarlos de una manera correcta y segura para evitarles riesgos al hombre, los animales domésticos y el ambiente (suelo, agua y aire).

Los envases que contuvieron productos fitosanitarios son legalmente considerados como residuos peligrosos, según la Ley Nacional 24.051. Esta circunstancia motiva que éstos deban ser tratados de acuerdo con los requisitos que la norma legal impone y, obviamente, no pueden ser comercializados de ninguna manera. Es necesario tener presente que un envase de agroquímicos que, luego de agotar su contenido, es dejado en reposo retiene en su interior volúmenes de hasta 5% del producto contenido, según su porcentaje de viscosidad.

La técnica del triple lavado o el lavado a presión nos ofrecen una oportunidad sencilla, rápida y económica para solucionar este problema, ya que su correcta ejecución permite remover 99,999% de los residuos presentes en el envase.

La técnica del triple lavado -que tanto impulsa CASAFE- consiste en enjuagar con agua limpia tres veces el envase vacío. Esto significa: economía, por el aprovechamiento total del producto; seguridad, en el manipuleo y la disposición posterior de los envases; y ambiente protegido por eliminación de factores de riesgo.

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