París
Veintitrés toneladas decarne de muslo de pato «podrido, necrosado» fueron descubiertas, y miles decajas del célebre «confit de canard» -cuartos de pato conservados en la grasamisma del animal-fueron secuestradas. El nuevo escándalo, provocado por unainvestigación del diario «Le Parisien», fue confirmado por la dirección deservicios sanitarios.
Toneladas de carne
El descubrimiento de las23 toneladas de carne con «hematomas, putrefacción, necrosis», se remonta amayo de 1999, en la empresa Auguste-Cyprien de Saint-Cyprien, en Dordogne(centro del país).
Esta fue, sin embargo, laúltima «estación» en el tormentoso viaje de esta carne sin duda no de primeracalidad, seleccionada y reseleccionada durante meses, enviada de una punta a laotra de Francia, de industria en industria hasta llegar a Dordogne.
En cada una de las etapas nosólo la carne de pato se deterioraba más, sino que el precio --según lainvestigación-aumentaba. Tanto que el fisco francés siente perfume a reciclajede dinero sucio.
Los carniceros, mientrastanto, ya no saben a qué santo encomendarse para bloquear la hemorragia declientes.
Hace sólo un par de años, laleyenda «viande francaise» (carne francesa) bastaba para tranquilizar a lamayoría de la clientela.
Hoy, las imágenestransmitidas continuamente por televisión de la agonía de una ni-ña afectadapor el mal de Creuzfeld-Jakob, y los casos cotidianos de «vaca loca», alejancada vez más a la gente del negocio del «boucher».
La alimentación francesase siente en la mira, y el conjunto de la categoría reacciona a veces conincomodidad, a veces con sobresaltos de nacionalismo.
Pero en poco tiempo sobrelas costumbres consolidadas desde hace siglos se abatió el caso de la «vacaloca», la de los bifes con hormonas, la falsificación de la fecha devencimiento en los certificados sanitarios de las piezas del caso y el caso dela mante

