Washington (EFE) - Un brote de fiebre aftosa se propagó en más de 30 estados norteamericanos en el lapso de dos semanas y las autoridades sanitarias no lograron impedirlo, en un simulacro de defensa antiterrorista, según se reveló en Washington.
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El resultado de este ensayo se dio a conocer en momentos en que arrecian las denuncias del presidente de EE.UU., George W. Bush, de que el líder iraquí Saddam Hussein posee armas de destrucción masiva, entre ellas las biológicas. La propagación de una enfermedad como la fiebre aftosa, que ataca a la ganadería, o la enfermedad de las «vacas locas», tendría un grave impacto para la economía no sólo de EE.UU., sino de cualquier país.
La agricultura es un sector que aporta a la economía de EE.UU. un total de 1,5 billón de dólares, alrededor de 16 por ciento del producto interno bruto (PIB). El Consejo Nacional de Investigaciones señaló el mes pasado en un estudio que EE.UU. era especialmente vulnerable ante un ataque bioterrorista, porque carecía de una estrategia para defenderse. El ejercicio, llamado Cielo Carmesí (Crimson Sky), concluyó el lunes y fue el primero de una serie concebida para probar la efectividad del Departamento de Agricultura y otros organismos federales en la reacción ante un ataque bioterrorista. Se llevó a cabo en tres estados y en él participó más de una docena de organismos federales, incluyendo el Departamento de Agricultura, la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Casa Blanca y la Oficina para la Seguridad del Territorio Nacional. Gary Weber, de la Asociación Nacional Ganadera, manifestó que se preguntó a los participantes cómo coordinarían los esfuerzos para contener la fiebre aftosa y para erradicarla. De acuerdo con sus respuestas, la enfermedad habría sido contenida al cabo de dos semanas, pero sólo después de haberse propagado a más de 30 estados. Weber manifestó que el ataque simulado resaltó la importancia de desarrollar una estrategia nacional que defina claramente la responsabilidad de los organismos federales. «Se tienen que realizar de manera rutinaria, deben identificar las funciones y las responsabilidades más importantes», expresó. Alisa Harrison, portavoz del Departamento de Agricultura, manifestó que el ejercicio tuvo como objetivo ajustar los preparativos de una reacción del gobierno ante un ataque bioterrorista. Jon Caspers, del Consejo Nacional de Productores de Carne Porcina, dijo que sería ilusorio pensar que alguna vez este país sea totalmente invulnerable a un ataque bioterrorista.
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