19 de septiembre 2002 - 00:00

Globalización ofrece nuevas alternativas a productores

La economía del campo no es ajena a la globalización. Y ella está modificando las formas de producción y los estilos de vida de la población rural. Estos cambios siguen desplazando a los pequeños productores y la mano de obra hacia las ciudades o hacia establecimientos grandes; las poblaciones rurales y la de los pueblos prosigue disminuyendo y, a su vez, los negocios rurales tienden a achicarse en tanto que los productores grandes se convierten en clientes de proveedores no locales.

El productor enfrenta dos alternativas básicas que, a su vez, permiten posiciones intermedias. Una es la producción de commodities, bajo un sistema de reducido costo y con gran escala. La otra es la producción y comercialización de bienes especializados. Y en el medio de tales alternativas se presentan diferentes combinaciones, como la producción de commodities en escalas chicas o medianas, pero con ingresos complementarios provenientes de afuera del establecimiento o, simple-mente, la de alquilar el campo y efectuar otra tarea que una ganancia adicional.

Los productores tradicionales producen commodities que, por su propia naturaleza, pueden ser fácilmente sustituidos por otros (pues son homogéneos) en manos de otros (que son competidores), mientras que las especialidades difícilmente pueden ser reemplazadas.

Hoy, con la industrialización avanzando en la agricultura, muchas empresas agropecuarias, que han comprendido los cambios descriptos, han complementado las estrategias de tecnología con las de diferenciación de sus productos.

De ninguna manera esto quiere decir que la producción de commodities, como bienes de escasa especificidad, habrá de desaparecer. En tal caso, aquel productor de commodities deberá ser un empresario de alto volumen y bajo costo, produciendo bienes indiferenciados para un mercado de competencia muy cerca de la perfecta.

• Realidad

Sólo sobrevivirán los que tengan escala, sea por su propia extensión o mediante asociaciones. La realidad es inflexible: la producción de bienes poco específicos sólo es viable desde la gran escala.

En el otro extremo de la gama descripta, se halla el que sabe identificar mercados de especialidades para lograr ganancias extraordinarias. Claro ejemplo de ello es la carne de ciervo o los productos orgánicos. En este caso, el papel preponderante de la empresa agropecuaria se basa en el sofisticado sistema de comercialización y marketing.

En las posiciones intermedias, entre ambos extremos encontramos a los que trabajan en red con otros productores para llevar adelante la producción y la comercialización de commodities y, también, de especialidades. A través de la coordinación con proveedores y distribuidores, los productores podrán moverse hacia arriba en la cadena de valor. En consecuencia, ellos pueden tomar mayor margen de beneficio de las siguientes etapas de la cadena, es decir del aprovisionamiento, la producción, el procesamiento y la distribución y venta.

Otra posición intermedia, también, es la de aquellos productores que llegan a arreglos especiales mediante acuerdos contractuales para integrarse a la cadena de producción. Tal es el caso de pollos, cerdos y oleaginosas donde el productor tiene acuerdos de provisión con los procesadores.

La agricultura se dirige decididamente hacia un esquema compuesto por productores de bajo costo a gran escala que comercian commodities (competencia casi perfecta). Pero a su vez, también se encamina hacia otro esquema, totalmente distinto, basado en la producción de bienes y servicios claramente diferenciados (en un mercado imperfecto) y donde la escala puede ser reducida
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