23 de noviembre 2004 - 00:00

La citricultura, de fiesta en Chajarí

José Mouliá
José Mouliá
Chajarí (especial) - La citricultura ha mejorado en los últimos años. La devaluación resultó una brisa de aire fresco para una actividad que había perdido competitividad y se encontraba en crisis. Hoy la citricultura en esta región (que se une al polo que integran los departamentos de Concordia, Federación y Feliciano) genera 10 mil puestos de trabajo permanentes y 50 mil puestos temporarios. Chajarí exporta casi toda su producción a la Unión Europea, a Rusia y a países asiáticos, además de abastecer fuertemente al mercado interno.

Y esa prosperidad, producto del trabajo de los descendientes de colonos, se nota en las calles de Chajarí, que fue sede durante el fin de semana de la Fiesta Provincial de la Citricultura, la número 18, organizada en esta oportunidad por la Asociación de Citricultores y la Municipalidad de Chajarí.

La actividad fue el eje central de una «fiesta de todos», tal como lo definió un productor anónimo de los tantos que colaboraron para llevar adelante este emprendimiento que le da color, presencia y relevancia a una provincia que marcha al ritmo de la producción.

• Apoyo

Por primera vez en la historia de esta fiesta un intendente de Chajarí, en este caso, Juan Javier García, apoyó a la Asociación de Citricultores, presidida por José Colombo, para armar tres jornadas intensas en que todo se vistió de anaranjado, el color símbolo de naranjas y mandarinas que le dan vida y motorizan toda -o casi toda- la actividad económica de esta zona entrerriana. Desde técnicas jornadas citrícolas hasta un multitudinario desfile de maquinaria agrícola -antigua y moderna- y la elección en este lugar de la Reina Provincial de la Citricultura o un concurso de vidrieras, que con la participación de todos los comerciantes, le dieron el marco adecuado para posicionar a la citricultura como actividad emblema de esta provincia.

La apertura oficial de la Expo Citrus 2004 y el Almuerzo del Citricultor fueron los dos eventos centrales del domingo, donde confluyeron familias de citricultores, empacadores, proveedores de insumos, industriales que procesan la fruta, exportadores y funcionarios provinciales. La gran fiesta del cítrico tuvo, sin embargo, un gran ausente: la Secretaría de Agricultura de la Nación. Aunque, en honor a la verdad, estuvo presente José Mouliá, considerado más como un hombre del sector productivo entrerriano que como el coordinador de Economías Regionales de la Nación.

Con este marco de fiesta provincial, la citricultura se afirma como una actividad pujante y de mayor potencial en el nordeste del país. Aunque no todas son rosas.
«Los márgenes de la exportación aumentaron con la devaluación, pero los costos también crecieron entre 30% y 50% este año, por fletes o insumos», decía el presidente de la Cooperativa de Citricultores de Chajarí, Benedicto Michelió.

Tampoco comentaba que las fuertes heladas de este año producirán una merma de rendimientos en la productividad, que necesitará de ayuda tanto en lo provincial como en lo Dicen en el campo...

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