31 de marzo 2004 - 00:00

La ganadería cobra vigencia a través de creativos métodos

La ganadería resiste frente al avance de la agricultura. Se busca mejorar la eficiencia.
La ganadería resiste frente al avance de la agricultura. Se busca mejorar la eficiencia.
Un informe de la Asociación Argentina de Consorcios y Regiones de Experimentación Agrícola (AACREA) revela formas para mantener la eficiencia en la cría de novillos, aun en menor superficie.

El avance de la actividad agrícola está arrinconando cada vez más a la ganadería. Sin embargo, no son pocos los empresarios mixtos que no quieren desprenderse de sus animales para diversificar riesgos productivos en caso de inconvenientes climáticos o bien de una eventual caída de precios de los granos. En todos los casos, la pregunta es siempre la misma: ¿qué hago con los novillos para seguir manteniendo un sistema eficiente en una superficie menor? En diversas zonas mixtas, si bien la agricultura registró un crecimiento sustancial en los últimos ejercicios, algunos empresarios comenzaron a buscar alternativas viables para darle una respuesta creativa a tal interrogante.

En los últimos años, muchos invernadores de la región Oeste Arenoso comenzaron a implementar silo de maíz con autoconsumo para lograr buenas ganancias diarias en el período otoño-invierno. La ventaja de esta tecnología es que no requiere una gran inversión en herramientas ni en personal.

«En nuestra zona el silo de autoconsumo se está imponiendo ante el avance de la presión agrícola. Permite liberar campo y personal, porque el manejo es mucho más sencillo en comparación con la administración de rollos. Además, el productor que hoy tiene 50 o 60 hectáreas ensiladas para el invierno se queda tranquilo», indica el asesor zonal Luis Sánchez.

En el ciclo 2003/'04 los productores pampeanos asesorados por Sánchez sembraron unas 900 hectáreas de maíz y otras 400 hectáreas de sorgo para ensilar. El costo de confección es de 500 pesos por hectárea. «Si bien en algunos casos el sorgo se heló y no se puede ensilar, con el maíz se obtuvieron rindes muy satisfactorios, de entre 25.000 y 35.000 kilos de materia verde por hectárea», apunta Sánchez.

Por lo general, los silos tienen de 40 a 50 metros de largo por unos 12 a 15 metros de ancho. Un aspecto importante es que no deben tener más de 1,50 metro de altura, porque de lo contrario la hacienda come sólo hasta un determinado nivel y luego el techo del silo se va desmoronando de forma tal que puede terminar aplastando al boyero eléctrico. Para confeccionar el silo se utilizanmaíces con tallo verde con la idea de tener más tiempo para incorporarlos. Y si se presenta una parte seca en el cultivo, se trata de dejarla sin levantar (aunque esto no siempre es posible).

Es necesario asegurarse que el contratista pise el silo durante el día y la noche para lograr una adecuada compactación; no debe quedar aire para que la fermentación deseada se desarrolle lo más rápido posible.

El silo torta se cerca con un boyero eléctrico que se va corriendo hacia arriba o abajo, o bien hacia «adentro», con el propósito de regular el ritmo de consumo de los animales. Esta operatoria -a diferencia de la distribución diaria de raciones-es muy sencilla y puede ser llevada a cabo por un solo operario.

• Resultados

Si el silo se cubre bien con una lona sujetada con muchos contrapesos (como, por ejemplo, cubiertas de neumáticos) ubicados uno bien pegado al lado del otro, las pérdidas son insignificantes. Pero si se cubre sin los cuidados necesarios, el resultado es el mismo que si no se cubriera: se forma una capa podrida muy grande en la parte superior del silo.

Otro de los aspectos que deben tenerse en cuenta es realizar varios silos en diferentes partes del campo para enviar las distintas categorías de hacienda sin mayores complicaciones logísticas.
La distribución de los silos en diferentes lugares del campo es un arreglo que tiene que hacerse con el contratista; normalmente no hay mayores problemas en este sentido: sólo se le da un plus de gasoil al contratista.

«Los campos ganaderos se consiguen con cuentagotas, y el problema es que los aumentos que están teniendo los arrendamientos agrícolas se están trasladando también a los alquileres ganaderos», comenta Rosendo Bilbao, empresario del CREA Trenque Lauquen.

En ese partido los acuerdos de alquiler de campos ganaderos oscilan entre 110 y 150 kilos de novillo por hectárea y por año.
«Otro inconveniente, en un año con mucha demanda, es que los campos malos pasan a cotizar en valores similares a los buenos; se diluyen las diferencias», agrega Bilbao.

Algunos ganaderos de la región oeste, además, están aplicando una tecnología que está resultando útil para acelerar el ritmo de la fábrica de la invernada. Se trata de la suplementación de terneros.

«El año pasado comenzamos a encerrar terneros con el propósito de terminar novillos pesados a pasturas antes del comienzo del segundo invierno. Esto nos permite aumentar la carga», apunta un productor del CREA Trenque Lauquen.

Esta tecnología de procesos es utilizada por
Eduardo Pereda desde 2001 con bastante éxito. Este empresario del CREA 30 de Agosto-Mari Lauquen descubrió que con el encierre temprano los terneros engordaban diariamente lo mismo que los novillos, pero con 50% menos de alimento que estos últimos. El sistema -a diferencia del tradicional corral de terminaciónpermite liberar superficie y diferir pasto para el otoño-invierno. El único inconveniente de esta tecnología es que los terneros deben contar con plena disponibilidad de pasto al momento de egresar del corral de arranque. En caso de que las condiciones climáticas no lo permitan, los animales pueden permanecer un tiempo más en corral, aunque esto no es lo ideal.

Ricardo Gallo
-miembro del CREA San Martín de las Escobas-Colonia Belgrano-«inverna» novillos en una serie de islas ubicadas entre los ríos Coronda y Paraná (Santa Fe Centro).

La producción de carne en islas no es un negocio aislado, sino que se encuentra sustentado por un campo cercano (ubicado en la costa del río Coronda) y otro a 80 kilómetros de distancia de este último (que dispone de un corral de terminación). Esto implica que las islas son sólo un elemento de esquema diseñado para soportar problemas derivados de complicaciones climáticas. En las islas los animales se alimentan, básicamente, con especies tales como canutillo, camalote y repollitos de agua. Los vacunos ingresan en las islas con un peso de alrededor de 200 kilos y se retiran al superar los 400 kilogramos.

Dejá tu comentario