La olivicultura argentina se levanta
Es decir que en sólo 15 años la superficie la Argentina lograría, prácticamente cuatriplicar la producción. En términos de número de plantas, el aumento sería más fuerte todavía ya que éste habría de multiplicarse por 10, por la mayor cantidad de plantas por ha.
A diferencia de un gran parte de las viejas plantaciones, con las nuevas plantaciones, el origen fue esmeradamente cuidado. Se plantaron variedades que permitieran aceites demandados en el exterior y se realizaron un gran número de importaciones de plantines desde España, Italia, Israel y EE.UU.
Se advierte, en las plantaciones, la decisión de volcarse mayoritariamente a la producción aceitera. Es notable la alta concentración observada en las variedades Arbequina, Frantoio, Leccino y Picual que brindan un aceite cotizado en el mundo.
Además de las variedades y de su origen, el avance tecnológico se comprobó con la aplicación de fertilización y riego, con plantaciones de alta densidad, con plantas conducidas a un solo tallo y regadas con sistemas de goteo utilizando fertirrigación.
Así, con estos proyectos, los valles áridos de La Rioja, Catamarca y San Juan, que son áreas de menos de 300 mm. al año de precipitación, de fuertes vientos y marcados fenómenos erosivos y de escasas posibilidades de infraestructura, fueron siendo incorporados al espectro productivo nacional.
Para 1999, la superficie comprometida a plantar con olivos llegaba a 71.000 has. De ellas, el 70% correspondían a variedades aceiteras o doble propósito y el 30% a variedades de conserva.
De las nuevas plantaciones sólo tres no están acogidas al régimen de promoción impositivo. Una de ellas es la plantación iniciada en 1997 en la Provincia de Salta, en el Valle de Lerma, que cubre 900 has y las otras dos se hallan en Mendoza, en la zona de San Rafael; una supera 1.300 has y la otra está próxima a 200 has.
Así de una superficie original de 29.600 has, el total al finalizar la década alcanzaba a 74.600 has. Si se proyecta esta superficie para el año 2010, considerando los emprendimientos aprobados, la superficie debería llegar a casi 115.000 has.
Sin embargo, desde el año 2.000 el fuerte contexto recesivo, ha hecho que buena parte de los emprendimientos aprobados, pero no llevados a cabo aún, fueran reformulados. Se estima que alrededor del 20% de ellos han sido reformulados. En tal caso, la superficie final proyectada para el año 2.010 habrá de estar próxima a 90.000 has., comprendiendo en ella a la nueva y a la tradicional.
La rebaja podría reducir ser peor, pues se calcula que un 10% de las plantaciones nuevas se encuentran en estado de abandono y un 20% adicional en mal estado de mantenimiento.
Esta situación es la respuesta a los problemas financieros que tienen buena parte de las empresas acogidas al sistema de Diferimiento Impositivo, entre otras cosas por el recorte sufrido en sus montos correspondientes a IVA y ganancias.


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