El año 2003 será recordado en primer término por el recorrido alcista en el precio de los granos. En soja, entre el momento en que se tomó la decisión de siembra y el momento en el cual la misma se pudo completar, el precio aumentó 50 u$s/t.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El trigo, el maíz y el girasol tuvieron asimismo buenas performances, que permitirán compensar, aunque sea en parte, la merma en rindes que eventualmente pueda producirse por condiciones climáticas adversas. El año será recordado por muchos arrendatarios, quienes pagaron arriendos caros (en el contexto de los precios que se proyectaban en mayo/'03), que resultaron baratos en relación con los precios proyectados actualmente. Pero también será recordado por aquellos que arrendaron en Córdoba y en La Pampa, y no pudieron sembrar o lo hicieron tarde en función de un clima que mostró (luego de varios años de bonanza), que por momentos puede jugar en contra.
En el plano internacional, el fracaso de la cosecha de soja norteamericana y la creciente demanda china, son dos circunstancias que se han combinado positivamente para convertir a la soja en la vedette del año. El recorrido alcista en el precio de los granos será recordado también por el gobierno, puesto que el Estado habrá logrado, sin esfuerzo y sin riesgo, mayores ingresos fiscales que contribuyen en buena medida a financiar el aumento del gasto público.
• Inolvidable
En materia climática, 2003 no ha sido un año que pueda olvidarse fácilmente. En muchas zonas la sequía «pegó fuerte», y deja en evidencia que el avance de la agricultura hacia áreas marginales para los cultivos tiene riesgos crecientes. Esto no quiere decir que necesariamente vuelvan a ser mixtas, puesto que también la ganadería ha sufrido; simplemente es una luz que se prende en el tablero, que indica que las siembras tienen su riesgo. Para la ganadería no ha sido un año fácil, especialmente por las consecuencias inmediatas y mediatas de la sequía. El costo «astronómico» de los rollos se justifica únicamente porque lo que estaba en juego era la supervivencia de la hacienda. A partir de precios de rollos que estuvieron entre 40 y 55 u$s/unidad, «el negocio de los rollos» fue incluso mejor que el de la soja. Las consecuencias mediatas para la ganadería se vinculan con menores pariciones en 2004 y merma en los destetes en 2005. La base forrajera compromete asimismo la producción ganadera para 2004. En materia tributaria, será difícil olvidar el 2003. En primer término, por el no ajuste por inflación de los balances cerrados en 2002, hecho que derivó en que se tributara por ganancias más virtuales que reales. En segundo lugar, la instrumentación de tasas asimétricas en el IVA granos (gravados ahora a 10,5%) mientras que los costos están gravados básicamente a 21%, salvo algunos rubros gravados también a 10,5%, genera saldos irrecuperables en este impuesto. El alza en el precio de los granos disimula en cierta medida esta situación, pero los desequilibrios se harán notar apenas los precios reajusten en baja o disminuyan los rindes. En tercer lugar, en materia tributaria, debe mencionarse que las modificaciones impuestas en la mecánica de tributación de ganancias por parte de las exportadoras de granos, tienen fuerte impacto negativo sobre el precio pagado al productor. Por cuestiones tributarias que le son ajenas, se resiente la operatoria del mercado de granos y será el productor el que finalmente termine «pagando los platos rotos». Sumando y restando, el balance de 2003 cierra bien, pero sustentado en factores más circunstanciales que programados. La situación del agro es muy sojadependiente. También el Estado está pendiente de los resultados de la próxima cosecha. Lamentablemente el agro interesa sólo por su capacidad contributiva a los ingresos fiscales, pero no porque forme parte de un proyecto país que tenga a sus exportaciones como una verdadera prioridad. Pese a ello, el agro avanza e invierte, toma riesgos, siembra, produce carne y leche, y no se detiene.
Dejá tu comentario