Acaba de terminar la recolección del lino en la Argentina, con volúmenes que representan la peor cosecha de los últimos 20 años. El área de siembra disminuyó más de 50%, tal como anticipara Ambito del campo en setiembre del año pasado. Se sembraron 15.200 hectáreas contra las 32.200 hectáreas utilizadas para esta oleaginosa en el ciclo precedente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Estas cifras se encuentran notablemente alejadas de lo que ocurría en épocas pasadas. Por ejemplo en el año 1982 se sembraron 910.000 hectáreas con una producción de 730.000 toneladas. A partir de ese año la baja de área destinada y la producción de lino fueron en continuo descenso. Hubo años donde existieron intentos de recomponer la producción -caso el período 1995/96 y 1997/98-, pero siempre las hectáreas utilizadas por los productores para este cultivo fue en constante disminución. Se calcula que el volumen cosechado este año es de 12.080 toneladas (52,5% menor que el año pasado).
Las provincias históricamente productoras tuvieron bajas de áreas verdaderamente importantes, como Santa Fe donde se sembraron nada más que 300 hectáreas y Buenos Aires donde se sembraron solamente un tercio del área que se había utilizado en el ciclo anterior. Esta no-table y constante baja que tiene el lino en la preferencia de los productores en el momento de decidir qué sembrar, se basa en varios motivos, que son bastante coincidentes a otros granos que siembran en nuestro país. El principal motivo es la comercialización. La falta de compradores hace que el mercado tenga escasa transparencia, generando múltiples inconvenientes a los productores en el momento de vender.
· Compras
Esto hace que los precios se impongan de acuerdo a la voluntad de los compradores, decidiendo en qué momento, dónde y a qué precio comprar la semi-lla. Existe un mercado interno donde se utiliza el lino para la elaboración de pinturas o para las empresas que utilizan su aceite para el bañado de los postes de madera. De vez en cuando aparece algún comprador de exportación que realiza negocios para cargar con destino final Brasil y Chile.
Lamentablemente estos negocios son de volúmenes muy bajos. Para poder vender lino se tiene que tener mucha paciencia y una gran cuota de suerte. Primero porque los lotes a ofrecer tienen que ser de tonelajes chicos, porque muchas veces es imposible colocar todo a un solo comprador. Por momentos se deben partir los lotes en volúmenes menores, intentando así poder hacer la venta. Todo esto ocasiona mayores costos en la comercialización y traslado de la mercadería. Otro importante motivo de la menor área sembrada es la baja calidad de la semilla que se está comercializando en los últimos años.
Esto influye para que los rindes no sean los adecuados como para justificar la realización de una siembra rentable. Con el paso del tiempo se ve cada vez con más claridad que el futuro del lino en la Argentina va camino de la desaparición total.
Porque prácticamente la provincia de Entre Ríos quedó como baluarte productivo de esta oleaginosa y los productores entrerrianos -al igual que en otras provincias-no están pasando por el mejor momento, e intentan sembrar productos (como trigo, maíz, girasol o soja) que no tengan problemas en la comercialización y que sean rentables económicamente. Cosa que desde hace años, no ocurre con el lino.
Dejá tu comentario