15 de mayo 2002 - 00:00

Malo: se complica la campaña maicera

Las fuertes precipitaciones perjudicaron las tareas de recolección.
Las fuertes precipitaciones perjudicaron las tareas de recolección.
Lentamente y con múltiples complicaciones avanza la cosecha de maíz en la Argentina.

Hasta el momento se pudo cosechar 46% del área implantada, contra 58% que se había recolectado en la misma época del año pasado. La siembra se realizó utilizando 2.980.000 hectáreas, de las cuales se calcula que se cosecharán alrededor de 2.000.000. Las hectáreas restantes no se cosechan, algunas por problemas climáticos que han hecho imposible su recolección, y otro tanto porque ese maíz se utiliza como alimento del ganado vacuno directamente en planta.

• Cosecha

La lentitud de la cosecha de este año está originada por variados motivos. Las fuertes precipitaciones de las últimas semanas hace que no se pueda trabajar durante varios días. Sin embargo, cuando el tiempo lo permite, el productor elige cosechar la soja antes que el maíz, ya que la oleaginosa tiene más posibilidades de que se perjudique por el retraso de la cosecha, ya sea en los rindes como en la calidad comercial. En tanto el maíz puede quedar en planta más tiempo, sin mayores inconvenientes. Muchas veces han quedado varias semanas terrenos con agua en las bases de los cultivos, y luego al ser cosechados no se encontraron mayores trastornos.

Pero el mayor inconveniente que genera un retraso evidente en la recolección del maíz es la falta de gasoil o su venta clandestina a precios inconcebibles. Al no poder conseguir el combustible, el productor se encuentra sin posibilidades de desarrollar los habituales trabajos del campo. «Me están vendiendo 500 litros por día, a valores por arriba de $ 1,30 el litro...», comentaba un productor del sur bonaerense. Si no se consigue gasoil, las cosechadoras no pueden trabajar y, cuando se consigue, la prioridad es cosechar la soja.

Además hay muchos problemas con el transporte de los granos desde el campo a los acopios, y desde éstos hasta los puertos o fábricas, también originados por la escasez del combustible. En la decisión de cosechar antes la soja influye también una cuestión de precios, porque en este momento la soja cotiza dos veces más que el maíz en pesos.

Lo que resulta notable en el interior del país es la falta de confianza que se instaló en todos los estamentos de la comercialización granaria. Al recorrer los campos es muy común ver
gran cantidad de chorizos de almacenaje de granos. Esto ocurre porque el chacarero no tiene confianza en los habituales comercializadores de sus cosechas que son los acopios y cooperativas. Porque creen que si entregan el cereal, luego cuando lo quieran vender, no lo van a poder cobrar nunca. También se ve que la gente no desea vender porque el dinero ingresaría a un banco, donde tampoco sabe si la plata se podrá cobrar, ya sea porque queda en el «corralito» o porque el banco pueda ser suspendido o que directamente cierre su operatoria. En lo que respecta al comercio, pasa algo similar.

La Argentina lleva exportadas 5.020.000 toneladas de maíz, sin haberse vendido en la última semana al extranjero ni un solo kilo
. Al compararlo con las ventas realizadas con el mismo período del año pasado nos encontramos que se habían vendido ya 5.870.000 toneladas, es decir 16% más. En tanto los exportadores buscan lotes de buen tonelaje y no los encuentran. Primero porque los productores no quieren vender -por lo motivos antes mencionados- y después porque este año se complicó toda la operatoria comercial al no existir el Mercado a Término de Buenos Aires, donde muchos operaban anticipándose a las fluctuaciones de precios, asegurando sus valores. A pesar de que este mercado se abrió nuevamente, evidentemente la gente le perdió la confianza, ya que los volúmenes que se están operando no son para nada significativos. Algo similar está ocurriendo con otros mercados de futuros de nuestro país, donde el chacarero no quiere operar por tener que hacerlo en moneda blanda.

El tiempo dirá si los productores volverán a confiar en estos mercados. Si el clima y el normal suministro de gasoil lo permiten, se estima que la cosecha de maíz del corriente período ascienda a 11.000.000 de toneladas, cifra bastante por debajo de los guarismos que vaticinan las autoridades nacionales y el organismo oficial estadounidense.

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