17 de abril 2002 - 00:00

Malo: se complica la cosecha de soja

Con las precipitaciones de la semana pasada, los inconvenientes que se presentan para la correcta evolución de los cultivos de soja son muchos. Lamentablemente el exceso de precipitaciones en el momento de la maduración del grano en algunas zonas, y en plena cosecha en otras, torna muy difícil el avance de la zafra de esta oleaginosa. En algunas localidades no solamente hay inconvenientes en los cultivos por el exceso de humedad y falta de piso, que permita el ingreso de las máquinas, sino también hay que considerar el anegamiento de los caminos vecinales, que no permiten el tránsito de ningún vehículo o maquinaria pesada. De esta forma es prácticamente imposible llegar a los campos -que ya se encontrarían en condiciones de ser cosechados- por tener todos los accesos completamente bajo agua.

En otros casos, se debe dar una vuelta muy extensa rodeando el agua, gastando más combustible y tiempo, como para poder entrar a dichos establecimientos. Además debemos considerar que el mal clima y las precipitaciones forman un escenario ideal para la proliferación de todo tipo de plagas.

• Lotes

En Córdoba y Buenos Aires son muchos los lotes afectados por la cancrosis y el ataque de las orugas. Esto hace que el productor tenga que gastar más dinero para intentar controlar estas plagas, encontrándose que en muchos casos los vendedores de los productos solicitan el pago de los mismos en efectivo o contado.

Esto ocurre porque todavía no se terminó de dirimir la situación de los pagos de los insumos del año pasado, temiendo -los importadores- que sigan existiendo las discusiones y problemas de cobro con los productos que entreguen en este momento. Además, no existen posibilidades de que los vendedores de agroquímicos puedan financiar nada. Otro motivo del cobro compulsivo es la necesidad de tratar de cerrar cambio automáticamente, para no correr el riesgo de que alguna fluctuación del valor del dólar haga desaparecer la posible ganancia del importador.

Este año se sembraron 10.500.000 hectáreas con soja, de las cuales se calcula quedarán sin cosechar por los problemas antes descritos alrededor de 250.000 hectáreas.
Hasta el momento se ha cosechado 15% de esta área, y se estima que la cosecha ronde las 29.000.000 toneladas. Estos guarismos se encuentran por debajo de las cifras suministradas por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y por el organismo estatal argentino, quienes descuentan una cosecha cercana a los 30 millones de toneladas.

Lógicamente, estas cifras serán ajustadas a medida que avanza la cosecha y, como generalmente ocurre, dicha ecuación se hará hacia abajo. Lo hemos visto en el caso del trigo de la cosecha pasada, cuando se vaticinaba una recolección de 20 millones de toneladas, siendo que el número final de esa zafra fue de 15.500.000 toneladas. Solamente un pequeño error de 22%. Además debemos considerar la crítica situación que se está viviendo en la norteña provincia del Chaco, donde ya se han perdido más de 80.000 hectáreas que se encuentran bajo el agua o con excesiva humedad. Esta provincia siembra alrededor de 600.000 hectáreas, llevando cosechadas solamente 38% de esta área.

A este panorama complicado de cosecha, tenemos que agregar
la incertidumbre que todavía existe en relación con la comercialización granaria y los problemas que se esperan van a surgir para la libre carga y transporte de los granos a partir de la próxima semana por las movilizaciones, paros y protestas anunciadas por las entidades del sector. Al recorrer el interior, se tornó habitual ver en los campos cantidades de silos de campaña, silos bolsas y cualquier otra forma de almacenaje, donde el productor nacional busca la seguridad de tener el grano cosechado en sus manos, ya sea para defenderse de las fluctuaciones de los precios o para tener la certeza de que a quien se lo entregue cumpla con las condiciones pactadas de pago de la mercadería.

Porque no es exactamente un buen momento como para equivocarse con la comercialización, entregar la mercadería a alguien equivocado, no poder cobrar y perder por completo el esfuerzo realizado durante todo un año.

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