20 de julio 2006 - 00:00

Miel: SENASA libera las habilitaciones de Buenos Aires

A partir de ahora, las habilitaciones de las salas de extracción de miel serán decididas en la provincia de Buenos Aires.
A partir de ahora, las habilitaciones de las salas de extracción de miel serán decididas en la provincia de Buenos Aires.
Las autoridades sanitarias bonaerenses tendrán la facultad de habilitar las salas de extracción de miel que funcionen en la provincia a partir del 1 de agosto, luego de la descentralización que puso en marcha el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).

El Ministerio de Asuntos Agrarios (MAA) bonaerense informó que la nueva disposición incluirá la participación de los municipios, pero aclaró que será el MAA el único organismo que decidirá las habilitaciones. La medida constituye una buena noticia para la producción apícola, al agilizar los trámites administrativos y reducir la brecha que separa a los productores de los despachos oficiales, donde se toman las principales decisiones, según informó noticias agropecuarias. com.

La descentralización tiene carácter nacional, y viene acompañada de otra medida no menos importante, como es la simplificación de las categorías bajo las que podrán inscribirse las salas de extracción de miel.

La modificación de la Resolución 353 del SENASA tuvo entre sus objetivos evitar la especulación que se advertía en el mercado por parte de la intermediación, que aprovechaba el establecimiento de distintos estatus sanitarios entre las salas para hundir los precios.

«Como en este país no faltan vivos, estaban los que se aprovechaban de la norma desvirtuando su espíritu original para presionar el precio a la baja», señaló Horacio Currao, coordinador del Programa Miel Bonaerense del Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia de Buenos Aires, en declaraciones al diario «La Nueva Provincia».

A partir del 31 de agosto próximo, las salas de extracción abandonarán las categorías de: inscriptas, registradas y habilitadas, para pasar a dividirse solamente entre fijas y móviles.

«Se trata de una norma mucho más clara que la anterior, en lo referido a las condiciones edilicias y a su zonificación. Además, debe quedar claro que no significa ningún cambio de reglas de juego», indicó Currao. Un aspecto novedoso pero decisivo de la nueva legislación es la participación de los municipios a través de sus áreas de producción. Estos serán los responsables de autorizar o negar el permiso de funcionamiento de las salas.

  • Municipios

    «Los municipios tendrán que decidir, a partir de ahora, si otorgan un certificado de radicación o localización a las salas. Esto evitará problemas futuros con muchas salas que actualmente se encuentran dentro del ejido urbano, y permitirá incluso a sus áreas técnicas ejercer inspecciones de seguridad e higiene», explicó Currao.

    La medida parece absolutamente razonable, si se tiene en cuenta que no hace demasiado tiempo, cuando las mieles argentinas tenían cerrados los mercados externos por presencia de nitrofuranos, un residuo considerado cancerígeno, a la vuelta de la esquina se vendía el producto al público sin que ninguna autoridad sanitaria municipal se hiciera responsable por su control bromatológico.

    «Lo que exige la norma es que el municipio determine si el lugar que el productor eligió para funcionar como sala de extracción es adecuada», subrayó Currao.

    En la provincia de Buenos Aires hay unas 3.000 salas de extracción inscriptas en el Ministerio de Asuntos Agrarios. De ese total, 2.000 tienen la categoría de inscriptas, unas 800 figuran como registradas, entre 40 y 50 están habilitadas, y alrededor de 150 han sido dadas de baja.

    «Esas 2.000 salas inscriptas están en esa condición después de haber enviado al SENASA una declaración jurada, y recibido un número a vuelta de correo. Eso les permitía hasta hoy extractar miel y comercializarla, pero a partir del 1 de agosto las salas inscriptas se `caen` (dejan de funcionar como tales),lo que no tiene ningún efecto sobre la miel extractada en esas salas», aclaró Currao.

    Esta disposición del MAA había creado confusión en ciertos sectores, que creyeron advertir algún futuro perjuicio económico y se apresuraron a vender el producto.

    «Nadie está obligado a vender la miel antes del 31 de agosto, siempre que tenga la documentación que acredite perfectamente su condición», dijo el especialista.
  • Dejá tu comentario

    Te puede interesar