Miel: SENASA libera las habilitaciones de Buenos Aires
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A partir de ahora, las habilitaciones de las salas de extracción de miel serán decididas en la provincia de Buenos Aires.
«Se trata de una norma mucho más clara que la anterior, en lo referido a las condiciones edilicias y a su zonificación. Además, debe quedar claro que no significa ningún cambio de reglas de juego», indicó Currao. Un aspecto novedoso pero decisivo de la nueva legislación es la participación de los municipios a través de sus áreas de producción. Estos serán los responsables de autorizar o negar el permiso de funcionamiento de las salas.
«Los municipios tendrán que decidir, a partir de ahora, si otorgan un certificado de radicación o localización a las salas. Esto evitará problemas futuros con muchas salas que actualmente se encuentran dentro del ejido urbano, y permitirá incluso a sus áreas técnicas ejercer inspecciones de seguridad e higiene», explicó Currao.
La medida parece absolutamente razonable, si se tiene en cuenta que no hace demasiado tiempo, cuando las mieles argentinas tenían cerrados los mercados externos por presencia de nitrofuranos, un residuo considerado cancerígeno, a la vuelta de la esquina se vendía el producto al público sin que ninguna autoridad sanitaria municipal se hiciera responsable por su control bromatológico.
«Lo que exige la norma es que el municipio determine si el lugar que el productor eligió para funcionar como sala de extracción es adecuada», subrayó Currao.
En la provincia de Buenos Aires hay unas 3.000 salas de extracción inscriptas en el Ministerio de Asuntos Agrarios. De ese total, 2.000 tienen la categoría de inscriptas, unas 800 figuran como registradas, entre 40 y 50 están habilitadas, y alrededor de 150 han sido dadas de baja.
«Esas 2.000 salas inscriptas están en esa condición después de haber enviado al SENASA una declaración jurada, y recibido un número a vuelta de correo. Eso les permitía hasta hoy extractar miel y comercializarla, pero a partir del 1 de agosto las salas inscriptas se `caen` (dejan de funcionar como tales),lo que no tiene ningún efecto sobre la miel extractada en esas salas», aclaró Currao.
Esta disposición del MAA había creado confusión en ciertos sectores, que creyeron advertir algún futuro perjuicio económico y se apresuraron a vender el producto.
«Nadie está obligado a vender la miel antes del 31 de agosto, siempre que tenga la documentación que acredite perfectamente su condición», dijo el especialista.



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