Se estima que el área que se sembrará con soja no sobrepasaría las 10.500.000 hectáreas, cantidad similar a la utilizada el año pasado. Con estos guarismos se espera que la cosecha llegue a 26.750.000 toneladas. Pero estas cifras se encuentran alejadas de los pronósticos oficiales que vaticinan un aumento de área espectacular y una producción de 29.000.000 de toneladas. Algo similar ocurre con algunos analistas optimistas que también creen -o intentan que la gente crea- que la producción será mayor a las 28.000.000 de toneladas. Pero la realidad de la siembra pasa por otro lado. Es sencillo verificar los datos mencionados con anterioridad, recorriendo in situ los campos y hablando con los productores, los verdaderos protagonistas de esta historia. Esto sentado en un cómodo escritorio de oficina se hace bastante difícil de lograr. A medida que pasan los días, la situación de los inundados se agrava, en vez de mejorar.
Anegando
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El agua corre de norte a sur, anegando campos que no lo estaban e inutilizando caminos o cortando rutas que hasta el momento estaban aptas para el tránsito. De esta forma vemos que no se debe caer en el facilismo de pronosticar que el que no pueda sembrar girasol o maíz, va a pasar directamente a sembrar soja. Básicamente los trabajos culturales son diferentes. Se debe devolver la semilla de los otros productos y conseguir la que se quiera sembrar, en este caso la soja. No existen créditos ni posibilidad de obtener financiamiento como para realizar los trabajos de siembra y mantenimiento del cultivo. En muchos casos, los que tienen el dinero y la semilla, se encuentran con la disyuntiva de que pueden sembrar porque su campo está en un alto, pero no pueden llegar a él porque los caminos y accesos se encuentran cerrados por el barro y el agua. «Antes para entrar a mi campo hacía 25 kilómetros.
Ahora tengo que hacer más de 100 km...». Comentaba con tristeza un productor de Carlos Casares, al oeste de la provincia de Buenos Aires. Además los productores no encuentran mucho aliciente en los valores a los cuales cotiza la soja. La posición mayo cotiza alrededor de los u$s 158 por tonelada, cuando como contrapartida está el girasol posición marzo cotizando a más de u$s 230 por tonelada. También y gracias a la completa información a la que tienen acceso la mayoría de los productores, para noviembre se esperan abundantes lluvias y con mucho de precipitaciones. Con un agravante para el cultivo de la se vaticina que en los meses de plena cosecha de la soja (abril, mayo y junio) las lluvias serán importantes, con guarismos de agua caída superiores a lo habitual para esa época del año. Una producción de 26.750.000 toneladas -como la prevista-no es una mala cosecha, al contrario, es una de las mejores de los últimos años. Pero lógicamente comparando con los pronósticos optimistas, estas cifras parecen ser malas. El tema es que todos esperan que los mercados reflejen los verdaderos guarismos esperados, ya que hasta el momento sólo se habla de la gran cantidad de soja que producirá la región, haciendo mantener los valores a precios realmente bajos, y por ende, acotando la posible utilidad de los productores agropecuarios argentinos.
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