Salta: Logros productivos en una zona casi desértica
El objetivo planteado fue reflotar el sistema de riego por parcelas, aprovechando que la mayoría de las familias son propietarias de sus tierras.
Para ello se inició una labor de organización de la comunidad. A partir de esa base social, se impulsó la edificación de un canal de piedra y cemento, una iniciativa que fue acordada entre todos.
Cada finca colaboró con una persona para la mano de obra y en 10 meses estaba lista la construcción, que provee el doble del volumen de agua con el que se contaba anteriormente.
Según el Ingeniero Forestal Diego Ramilo, de GTZ, la obra fue motivadora y animó a los pequeños productores a iniciarse en labores que habían olvidado y a conocer nuevas tecnologías.
En el rubro producción animal, un aspecto muy importante para una zona donde el ganado funciona como reserva de capital, se organizaron botiquines sanitarios que están a cargo de la propia comunidad, posibilitando una mejora en el manejo de los animales y un incremento de las ganancias. También se tuvo en cuenta el tema comercialización.
En general los productores trabajaban con animales grandes, que se fueron vendiendo, y hoy, de acuerdo con las demandas del mercado, se producen cabritos y ovejas que no superan los 10 kg de peso.
La oferta forrajera se fortaleció sobre la base de alfalfas y avenas. Los productores fueron aprendiendo las fechas de siembra, los cortes y todo lo referente al manejo sustentable del sistema.
Mediante un proyecto del Programa Social Agropecuario se comenzaron a realizar huertas orgánicas con riego por goteo. "Una alegría no imaginada anteriormente fue ver salir agua desde una canilla, estar regando cada uno su finca y de una forma económica", comentó Juan Prates, técnico del INTA Cafayate.
El agua fue colmando de beneficios a los pequeños productores. En el tema nogalero se multiplicaron los viveros y se alcanzó un 30 % de recambio varietal, con especies californianas que son las que demanda el mercado. Las familias de San Antonio también cuentan con viveros de multiplicación de variedades de cerezas, duraznos, damascos, manzana y pera. Esta producción se procesa bajo la forma de deshidratados para dulcería, orejones y pasas de uva que se comercializan entre los turistas que visitan la zona.
En cuanto a las tareas de capacitación, Juan Prates explicó: "Hemos creado una escuela de agricultura y damos clase por la noche. Hay cursos, se toman exámenes y se extienden certificados. Eso los motiva mucho y les brinda confianza en ellos mismos. Hemos comprobado que con los logros obtenidos la tasa de emigración se ha detenido y algunas personas que vivían en el conurbano de Salta, sin mayores esperanzas, regresaron a las fincas de sus familias".
Según los técnicos que colaboran con el proyecto el trabajo recién empieza, sin embargo su continuidad está asegurada. El principal logro ha sido que los campesinos hoy reconozcan su capacidad para generar cambios y que de su esfuerzo depende su futuro.

