La cría de ciervos en la Argentina está en el umbral de su despertar.
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A las reconocidas condiciones naturales que presenta el país para los cérvidos, ahora se suman otros factores productivos y sectoriales que permitirán darle forma al desarrollo de una auténtica industria: se rige por la Ley Federal de Carnes, al ser considerada actividad ganadera; se crearon cabañas con auténtica genética superior, y existe un mejoramiento notable en las colocaciones externas de carne a través de la tarea de un frigorífico (Infriba) con amplia trayectoria en la venta de carnes no tradicionales.
Ventajas
Respecto de los subproductos del ciervo, también hubo avances de significativa importancia en 2001 al concretarse la primera exportación de cornamenta afelpada (velvet), vía protocolo sanitario, dejando atrás un largo período de informalidad mercantil. Por otro lado, se sabe, hay interesantes ventajas en el costo de los fletes respecto del líder indiscutido del mercado internacional: Nueva Zelanda. El rodeo de ciervos en cautiverio en el país está próximo a los 10 mil animales. Buenos Aires, La Pampa y Neuquén son las principales referencias productivas, al contar con los criaderos de mayor significación. En otra escala, están creciendo alternativas de crianza intensiva en Córdoba, San Luis y ciertos enclaves cordilleranos. En verdad, el avance de la actividad tiene sus causas: el ciervo mejora la conversión alimento/carne de novillo y su cotización en el mercado cárnico casi triplica la de la carne vacuna.
En la última campaña completa (temporada 2000), esta actividad también sufrió la impasse de ventas; por la aparición de la fiebre aftosa en la Argentina, fueron a faena más de 4 mil ciervos. Para observadores independientes, el escenario internacional se presenta favorable para el comercio de carnes no tradicionales de alta calidad como la de ciervo. Inclusive, pronósticos moderados estarían mostrando un interesante incremento en la cotización del velvet de aquí a 2005. En rigor, la abrupta aparición del mal de la «vaca loca» en Europa fue el motivo del alza de los precios de las carnes alternativas. Y el disparador de las ventas al exterior, se estima, podría venir de la mano de la consolidación de una estable oferta nacional. La imagen positiva por parte de los ganaderos nacionales es histórica y continúa en aumento. Otra instancia del despegue sectorial tiene directa vinculación con la irrupción de caba-ñas modelo con genética superior en la Argentina. Así, los criadores desde hace algunas temporadas tienen la posibilidad de concretar trabajos de selección con la incorporación de reproductores de genética superior y, por ende, la posibilidad de mejorar la calidad de los rodeos. Tanto en el rendimiento cárnico como en la cornamenta afelpada o simplemente en el valor cinegético. Es decir, ahora existe en el país una opción real de trabajar tranqueras adentro con mayor eficiencia a partir de planes de manejo tanto en establecimientos para cría, multiplicación de reproductores o en cotos de caza.
En la actualidad, aunque en forma incipiente, la planificación es una constante en la ganadería de ciervos local. Inclusive, las provincias están exigiendo un plan de manejo a las explotaciones aunque solamente estén limitadas a la caza deportiva. La neuquina Algar Genetics, en tal sentido, es indiscutible líder. Además de tener seis líneas de sangre de excelencia (Woburn, Warnhan, Furzeland y otras tantas provenientes del este de Europa), por su ubicación por debajo del río Colorado no presenta inconvenientes de sanidad.
Una de las premisas de la cabaña es concebir animales de elevada ponderación en las clasificaciones internacionales. Y algunos de sus números a campo se acercan a las deseadas metas operativas: excelente índice de preñez, más de 60 por ciento de las crías como cabeza de parición, un destete de 92 por ciento, baja mortandad (menos de 2 por ciento), alto peso corporal y una óptima conversión alimento/carne.
Otro trabajo especial de la cabaña es detectar hembras precoces en su celo. Valga recordar que estar en cabeza o cola de la parición puede significar una diferencia de 45/60 días, lo cual es determinante a la hora de la ecuación económico-financiera de la explotación. La Argentina tiene sus espejos para crecer en la producción intensiva de cérvidos en Nueva Zelanda, Australia, Canadá y Europa, en términos de consumo y mercantiles. Sólo los neocelandeses cuentan con 3 millones de ciervos en cautiverio y una política de marketing para su carne ciertamente perfecta.
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