A pesar de que el Decreto 410/02 que habilita y autoriza al Mercado a Término de Buenos Aires (MAT) a realizar operaciones y movimientos en dólares en sus cuentas y en las de sus comitentes está vigente, este mercado continúa sin operar desde el 20 de diciembre del año pasado. Esto ocurre porque la reglamentación del mencionado decreto, se está retrasando más de lo habitual. En estos momentos todo el expediente se encuentra en manos de los funcionarios del Banco Central, quienes deberían reglamentarlo como un trámite más, de rápida ejecución.
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Porque queda de manifiesto que no sólo es de importancia vital la apertura de este mercado para la gente que comercializa granos, sino también para el gobierno nacional, ya que el propio jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, en toda declaración pública comenta que es imperiosa la necesidad de reabrir el MAT. Pero llama mucho la atención de los operadores del sector, la parsimonia demostrada por los funcionarios del Central, retrasando -algunos opinan que adrede-la reglamentación del famoso decreto.
También hay que considerar quienes pueden estar interesados en que el MAT no se abra, al menos por el momento. Llamó poderosamente la atención la presentación del pedido de asamblea extraordinaria, solicitada y firmada por un grupo de accionistas del mercado. Ya que, según los conocedores del reglamento interno, dicen que dicha solicitud fue realizada con mucha maldad, en búsqueda de trabar las chances de su pronta apertura, buscando dilatar los tiempos en beneficio de algunos interesados. Y los intereses en estos casos son por cuestiones de dinero, dejando de lado aspectos de ética y moral, o de sentimientos de protección a una institución señera en el comercio granario nacional.
Personajes
Cuando se analiza el listado de los firmantes de la solicitud de asamblea, nos encontramos con diversos personajes, como corredores que prácticamente no mueven volumen significativo, pero -según indican conocedores del tema-tienen hábitos de comercio ilegal o comúnmente llamado «en negro».
También se puede ver gente que tiene varias acciones a su nombre, pero que no realiza hace tiempo ninguna operación en el mercado, compradores de molineros, comercializadores de subproductos, y varios operadores comprometidos en su posición comercial dentro y fuera del mercado. Porque a pesar de que las posiciones son secretas, no es muy difícil de acuerdo a la operatoria diaria, intuir quién tiene una posición comprada o vendida en este mercado de futuros. Y aquí se debe realizar una clara explicación de lo que está ocurriendo. Por ejemplo, existe un importante volumen de operaciones abiertas en la posición de girasol marzo, con 155.000 toneladas en contratos de futuros y 60.000 toneladas en contratos de opciones ejercibles.
Como los precios de esta oleaginosa, en dólares, tuvieron una clara tendencia descendente y suponiendo que mañana el mercado abriera, los precios del girasol marzo tendrían que bajar más de 25 dólares. Quiere decir que alguien tendría que poner en diferencias más de 500 mil dólares -o más de 1.300.000 pesos-y que aquellos que están con posición comprada -corredores, especuladores, fábricas y exportadores-son los que van a perder. En tanto, aquellos que estén vendidos -productores, acopios y cooperativas-son los que ganarían, ya sea que la operación fuera para entrega genuina o como cobertura de precio. Y éste es solamente un ejemplo de lo que pasa, porque si consideramos el resto de las posiciones, como la soja mayo o el maíz abril, nos encontraríamos con sumas importantísimas de dinero en diferencias que muchos operadores tendrían que depositar en un lapso de 48 a 72 horas.
Recordemos que el ajuste de precios no podrá realizarse en una sola jornada, por los límites de subas y bajas que tienen las posiciones dentro del MAT, según indica el reglamento.
«Los directores están con las manos atadas, y van a terminar siendo los culpables de todo...», indicaba un veterano operador de la Bolsa de Cereales. Y todo indica que así será la realidad de los hechos futuros. Porque no es casual las renuncias que se fueron produciendo en las filas de las auto-ridades del MAT, dejando en evidencia temores personales ante las posibles presentaciones de acciones legales contra el mercado y contra sus directores.
Debemos considerar que el MAT es una Sociedad Anónima, donde le cabe todas las disposiciones legales que tiene cualquier sociedad anónima, con los derechos y obligaciones que atañen a cada componente de un directorio. El tiempo sigue pasando, el MAT sigue cerrado, y en la contienda entre los que quieren que se abra y los que no, habrá ganadores y perdedores. Lamentablemente estamos hablando de mucha cantidad de dinero, y sería triste que nuevamente los perdedores de esta película sean los productores agropecuarios.
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