Serios inconvenientes están sufriendo los industriales molineros uruguayos por la mala calidad del trigo que fue cosechado en el vecino país. El exceso de precipitaciones de octubre del año pasado, cuando cayeron más de 400 milímetros y la excesiva humedad ambiente, con las altas temperaturas de aquellos días, hicieron que el ataque fúngico que afectó a los cultivos de trigo hiciera estragos en los rindes y en la calidad comercial. Porque la gran cantidad de agua caída no solamente perjudicó la calidad panadera de los trigos que, con el fusarium trabajando fuerte, convirtió a los granos de trigo aptos en cereal de rechazo total por parte de los molineros uruguayos, por la toxicidad que genera este hongo. Dicha toxina inhabilita al trigo atacado como para ser consumido por los seres humanos. Además, las lluvias genera-ron la merma en los rindes obtenidos por hectárea.
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En los últimos años, Uruguay producía alrededor de 400.000 toneladas de trigo por período. De ese total, 360.000 toneladas se consumía en el mercado interno -molineros y semilla para ser sembrada-, y el saldo muchas veces era exportado. Pero este año nada más se pudieron cosechar 140.000 toneladas de trigo, de las cuales solamente 70.000 toneladas son las aptas para consumo de la industria panadera. «El faltante de trigo es notable en nuestro país...», comentaba un molinero oriental. Pero esta falta de cereal no está poniendo muy nerviosos a los industriales, ya que les resulta mucho más favorable importar trigo argentino, a precios más baratos y de mejor calidad comercial que el trigo charrúa. Hasta el momento se han importado alrededor de 63.000 toneladas de trigo desde la Argentina. Se calcula que este tonelaje sería solamente el comienzo de las importaciones, ya que en abril o mayo se acabaría el suministro de trigo uruguayo y allí los molineros orientales tendrán que salir a comprar importantes volúmenes. Y todo este panorama suma mayores inconvenientes a los productores del vecino país. «No estamos fundidos, estamos re fundidos...», decía con amargura un productor de la zona de Durazno, Uruguay.
Extraoficialmente se comenta que las deudas que tienen los productores con el banco oficial uruguayo (Banco República), es el equivalente a tres cosechas de trigo de aquel país. Si el mencionado banco intentara poner fin a este descontrol, y solicitara que los deudores paguen sus créditos, no quedaría un solo campo en explotación, ya que tendría que rematar 80% de los terrenos aptos para la siembra. Lógicamente muchos analistas orientales apuestan a que esto no va a ocurrir, ya que como pasa en toda Latinoamérica, un banco oficial difícilmente realice una gestión tan desagradable desde el aspecto político y social. Algunos operadores de granos opinan que el gobierno uruguayo tendrá que pensar en devaluar el peso o crear alguna protección arancelaria fuerte, para así modificar las asimetrías que actualmente se presentan con los productos de origen argentino y brasileño. Y todo esto a pesar de los esfuerzos que realiza el Ministerio de Ganadería del Uruguay y el LATUS (sería el SENASA uruguayo) que intenta continua-mente realizar controles sanitarios excesivamente estrictos y en la mayoría de los casos de escaso asidero legal. De esta forma se intenta crear trabas paraarancelarias, que aunque no son permitidas por la OMC, se utilizan con demasiada regularidad por estas regiones del globo terráqueo. La gran preocupación de los operadores de granos del Uruguay pasa por que es lo que irá a ocurrir con la siembra de trigo del corriente año. Sin semillas, sin plata, sin crédito y en la peor situación, los productores orientales tendrán que tener algo más que solamente la decisión de sembrar.
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