Bogotá - Gustavo Petro asumió ayer la Presidencia de Colombia como el primer mandatario de izquierda del país sudamericano, prometiendo unir a una dividida nación, luchar contra la pobreza, la desigualdad y el cambio climático, además de buscar la paz con la guerrilla y las bandas criminales.
Colombia hace un giro histórico hacia la izquierda con la llegada de Petro al poder
En su primer discurso llamó a una "paz total" y convocó a los grupos guerrilleros a aceptar un desarme. Asimismo, pidió a la comunidad internacional reformular la lucha contra el narcotráfico.
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Miles de simpatizantes se reunieron en el centro de Bogotá y en grandes pantallas instaladas en lugares públicos de todo el país para celebrar la llegada de Petro a la presidencia. “Uniré a Colombia. Uniremos, entre todos y todas, a nuestra querida Colombia. Tenemos que decirle basta a la división que nos enfrenta como pueblo. Yo no quiero dos países, como no quiero dos sociedades”, dijo.
La ceremonia de toma de posesión se cumplió en la histórica Plaza de Bolívar de Bogotá. El presidente del Senado, Roy Barreras, le tomó el juramento y le impuso la banda presidencial junto con la senadora María José Pizarro frente a unas 100.000 personas, incluidos el Rey Felipe VI de España, mandatarios de América Latina y gente del común invitada por Petro.
“Tenemos que terminar, de una vez y para siempre, con seis décadas de violencia y conflicto armado”, aseguró Petro. “Convocamos, también, a todos los armados a dejar las armas en las nebulosas del pasado. A aceptar beneficios jurídicos a cambio de la paz, a cambio de la no repetición definitiva de la violencia, a trabajar como dueños de una economía próspera pero legal que acabe con el atraso de las regiones”, agregó.
Petro, un economista de 62 años que fue congresista, se propone buscar una “paz total” que silencie los fusiles y antes de su posesión anunció que restablecerá una negociación de paz con la guerrilla izquierdista del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Con las disidencias de las FARC pretende implementar el acuerdo de paz de 2016 que permitió la desmovilización de unos 13.000 combatientes, mientras que busca alternativas jurídicas para las bandas criminales implicadas en el narcotráfico que recibirían beneficios como rebajas de penas a cambio de delación de rutas. El conflicto armado interno ha dejado al menos 450.000 muertos, la mayoría civiles, sólo entre 1985 y el 2018.
Grupos de personas también se reunieron para celebrar a ambos lados de la frontera entre Colombia y Venezuela, en el puente Simón Bolívar, a las afueras de la ciudad de Cúcuta. El mandatario también propuso en su discurso de posesión una nueva estrategia internacional para combatir el narcotráfico y dijo que la guerra contra las drogas fracasó.
“Es hora de una nueva Convención Internacional que acepte que la guerra contra las drogas ha fracasado, que ha dejado un millón de latinoamericanos asesinados, durante estos 40 años, y que deja 70.000 norteamericanos muertos por sobredosis cada año. Que la guerra contra las drogas fortaleció las mafias y debilitó los Estados”, afirmó Petro.
Colombia enfrenta la permanente presión de EE.UU. para erradicar los cultivos de hoja de coca, la materia prima de la cocaína, así como para confiscar los cargamentos de la droga.
Petro anunció que restablecerá las relaciones diplomáticas con Venezuela, permitiendo la reanudación del comercio entre ambos países y de los servicios consulares.
La nueva vicepresidenta Francia Márquez, una activista ambiental y antigua empleada doméstica, también asumió como la primera mujer afrocolombiana en ocupar ese cargo.
Petro, quien en su juventud militó en la guerrilla del M-19, anunció un planes para reducir el hambre en el país de 50 millones de habitantes.
El mandatario presentará la próxima semana al Congreso un proyecto de ley para aumentar los impuestos a las personas de mayores ingresos y recaudar inicialmente unos 5.800 millones de dólares destinados a programas sociales. Los planes del mandatario entrante también contemplan educación universitaria pública gratuita, cambios al sistema de salud y subsidios para los ancianos pobres que no reciben jubilación.
Sus promesas económicas, incluida una reforma al sistema de pensiones y la prohibición de nuevos proyectos de exploración petrolera en favor de las energías renovables, provocaron nerviosismo en los empresarios e inversionistas, a pesar de que nombró al reconocido economista José Antonio Ocampo como ministro de Hacienda. Aunque la izquierda no logró la mayoría de las 295 curules del Congreso, Petro consolidó una coalición con las fuerzas de centro y partidos tradicionales como el Liberal que le garantizarían la aprobación de sus reformas y la gobernabilidad.





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