19 de mayo 2026 - 19:00

Con una experiencia inmersiva, el teatro Coliseo Podestá estrenó su primera producción integral

La obra inmersiva “Laberinto Podestá, el último aplauso” recorre los rincones ocultos del histórico teatro platense y propone una experiencia sensorial donde ficción, memoria y patrimonio se mezclan frente al público.

Laberinto Podestá 5

El Teatro Coliseo Podestá de La Plata presentó su primera producción propia integral en 140 años. Se llama "Laberinto Podestá, el último aplauso", y desde su estreno -el 13 de abril pasado- las entradas gratuitas y con cupos limitados se agotan en menos de una hora. El espectáculo -que se presenta los lunes a las 20:30- es una experiencia de “sitio específico”: el público no observa la obra desde una butaca, sino que la recorre a través de los rincones más secretos del edificio.

Laberinto Podestá 1

El proyecto fue impulsado por el director del teatro, Alejo García Pintos, a partir de una propuesta de Silvina De Micheli, jefa administrativa y de personal del Coliseo. Después de casi dos décadas de trabajo allí, ella vivió y recopiló experiencias y relatos que define como “paranormales”, vinculados a la presencia de la familia Podestá en el lugar. Con el tiempo, esas vivencias se transformaron en una obra que recupera la memoria viva de la sala y de los pioneros del teatro argentino.

Los directores Claudio Rodrigo y Juan Pablo Thomas desarrollaron una dramaturgia y una puesta concebidas especialmente para los espacios del Coliseo donde no hay tensión entre lo edilicio y lo escénico: el espectáculo transcurre entre pasillos, camarines, palcos y patios del edificio, donde el pasado parece seguir habitando cada rincón. Allí aparecen los fantasmas o “guardianes de la memoria” del teatro rioplatense.

Laberinto Podestá

Un remate como disparador, la historia como escena

El disparador es un hecho real: en 1897, la familia Podestá compró en remate público el entonces Politeama Olimpo, evitó que el edificio desapareciera y lo convirtió en la sede de la compañía que fundó el teatro nacional. Décadas más tarde, el lugar llevaría su nombre.

Laberinto Podestá 3

La obra imagina una distopía inquietante: el Coliseo vuelve a estar en remate por deudas impagables. Sus bienes fueron inventariados y todo tiene número de lote. Los asistentes son convocados como potenciales compradores de una subasta que incluye utilería, vestuario, puertas, ventanas, arañas, hasta los propios listones del escenario. Incluso la historia está en venta.

Lo que los organizadores del remate no prevén es que los habitantes del teatro no están dispuestos a desaparecer sin resistencia. En las distintas salas, en el Picadero -único de su tipo que subsiste en la Argentina, convertido por la obra en escenario vivo- y en cada recoveco de ese edificio centenario, algo late. Alguien cuida.

Laberinto Podestá

El laberinto como recorrido

Así comienza una hora y media de recorrido nocturno que no tiene nada de convencional. Los espectadores no se sientan: caminan. En grupos reducidos avanzan de espacio en espacio, descubriendo espacios del Coliseo que el público habitual jamás pisó.

Una sala normalmente cerrada. Un patio interior con una planta de Santa Rita sembrada hace más de cien años y que todavía florece. Cada puerta puede ser el paso a otra dimensión de la historia; cada sombra en un corredor, una aparición. No hay cuarta pared ni distancia segura; el espectáculo interpela, abraza y conmueve al visitante en un cruce permanente entre ficción y memoria.

Laberinto Podestá

La historia viva

Fundado en 1886 y adquirido por los hermanos Podestá en 1897, el Coliseo fue bautizado con ese nombre en 1920 en homenaje a José “Pepe” Podestá, figura clave en el nacimiento del teatro nacional argentino. Hoy, ese mismo edificio histórico es el escenario de “Laberinto Podestá”.

A lo largo del recorrido, el público se encuentra con figuras que marcaron la cultura argentina: Pepe, Juan Vicente, Antonio y Pablo Podestá; Rosita de la Plata; Tita Merello y Enrique Santos Discépolo. Todos vuelven a escena encarnados por actores y actrices platenses que defienden la memoria de un teatro que sienten propio.

La propuesta funciona como homenaje, celebración y ofrenda a quienes construyeron la identidad del teatro argentino. La ficción y la memoria se entremezclan hasta volver imposible distinguir dónde termina una y dónde comienza la otra.

Veinte artistas, todas las disciplinas

Quince intérpretes de distintas edades dan vida al espectáculo desplegando actuación, canto y música en vivo, danza, acrobacia, artes circenses, patinaje y marionetas.

Laberinto Podestá 2

Las escenas no solo rodean al público: lo atraviesan. El diseño lumínico transforma cada espacio del edificio y convierte cualquier reflejo o sonido en parte de la experiencia. El vestuario, concebido con rigurosa conciencia de época, completa el universo visual de la obra.

La experiencia dura aproximadamente una hora y media y es apta para mayores de 13 años. No hay forma de contarla sin vivirla: es una entrega absoluta entre los artistas y su casa. Como se escucha antes del final, en el último rincón del laberinto: “Los personajes nunca mueren”. Las funciones se realizan los lunes a las 20:30 y las entradas son gratuitas, con cupos limitados. Los tickets se retiran los martes desde las 10 en la boletería del teatro, ubicada en calle 10 N° 733 de La Plata.