Argentina luchó pero no le alcanzó ante Rusia y se dilató la clasificación
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Igor Kunitsyn y Dmitry Tursunov superaron a David Nalbandian y Guillermo Cañas
La pareja rusa no dio opciones a los jugadores locales y exhibió una confianza y consistencia que contrastó con los altibajos de estos, apabullados por la superioridad rival en las dos primeras mangas.
Tursunov estuvo intratable y a sus aciertos para devolver la bola donde más dolía a los que tenía enfrente sumó una contundencia notable en sus violentos y precisos remates ganadores frente a dos oponentes confundidos, que no acertaban en sus respuestas.
Los rusos se relajaron en el tercer set en la misma medida en que Nalbandian y Cañas corregían su rumbo errático y disminuían su altos porcentajes de errores, aunque sin lograr demasiadas ventajas.
Los visitantes levantaron su rendimiento, volvieron a imponer su ritmo de juego y, cuando todo indicaba que el partido estaba terminado en pleno 'tie break', los argentinos levantaron tres bolas de partido y se envalentonaron.
Esta circunstancia se producía en el mejor momento de "Willie" Cañas, concentrado al máximo pese al desfavorable desarrollo del choque, lo cual contagió a Nalbandian. Entonces lucharon palmo a palmo hasta zafar de la crítica situación con un emotivo 11-9.
Los que estaban por irse en los graderíos volvieron a sus asientos y un clima de euforia envolvió a la multitud que recuperó la confianza en sus representantes.
Las presunciones comenzaron a cumplirse. La mejor versión de Tursunov y Kunitsyn había quedado atrás y los tenistas locales tenían más precisión y determinación que en el fatídico comienzo de la jornada.
Kunitsyn, ya deshilachado, perdió su servicio tempranamente en la cuarta manga, Tursunov decayó en cuanto a su efectividad y los argentinos, minuto a minuto mejor afirmados, volvieron a quebrar el saque rival en el séptimo juego, resignaron el suyo en el octavo y se recompusieron en el siguiente hasta alcanzar el 6-3.
Todo quedaba como al principio, con la diferencia de que Nalbandian y Cañas se salían y los rusos intentaban absorber la preocupación de haber dejado pasar un tren que podía transportar las esperanzas de su equipo a la tercera jornada.
Eso mismo quedó expresado en los primeros tramos del quinto capítulo de un partido absolutamente favorable al equipo sudamericano, que se puso rápidamente arriba en el marcador y llegó a 3-1, momento en el que asomó una reacción rusa que igualó el marcador.
Las imprecisiones, como las del principio del encuentro, varias doble faltas encendieron las alarmas locales. Se jugaban a suerte y verdad con más errores que aciertos. Los rusos fallaron menos y lograron una victoria clamorosa, un resultado que deja con vida a su equipo.
Este domingo se enfrentarán Nalbandian-Davydenko y Del Potro-Andreev.





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