7 de septiembre 2010 - 11:10

Argentina se vistió de fiesta con una goleada ante el campeón mundial

Argentina busca una victoria ante el campeón del mundo.
Argentina busca una victoria ante el campeón del mundo.
La selección argentina, su público y el entrenador Sergio "Checho" Batista vivieron la tarde soñada, con una goleada de 4 a 1 a la España campeona del mundo en un estadio Monumental repleto de público y sonrisas.

El conjunto argentino liquidó con rapidez el partido porque a los 10 minutos abrió el marcador Lionel Messi y a los 13 aumentó Gonzalo Higuaín, en tanto que Carlos Tevez -la figura- aumentó a los 34 aprovechando un resbalón del arquero José Reina.

España se llevaba el segundo parcial con el gol de Fernando Llorente logrado a los 38, pero Sergio Agûero coronó otra bonita jugada sobre el final, cuando el reloj marcaba los 45.

Todo finalizó con un impresionante concierto de fuegos de artificio e incluso se vio una invasión de campo, por lo que tuvieron trabajo los agentes de seguridad.

Los equipos mostraron actitudes diferentes y hasta coincidentes con los momentos de uno y otro, ya que España llegaba a mostrarse como el modelo a seguir y Argentina lo hacía con mucha vergüenza deportiva, por aquella, si se quiere, temprana eliminación del Mundial de Sudáfrica.

Se habían vivido esas sensaciones en los días previos, con los españoles casi de paseo por Buenos Aires y los argentinos palpitando las alegrías de los retornos o jurando "volver a ser".

Rápidamente España, con su última línea jugando al achique, fue víctima de esa propuesta del 4-1-4-1 del técnico Batista, que se cristalizó en la escapada de Messi a buscar el fruto de una jugada asociada maravillosa, gestada por la izquierda, para ponerle el broche de oro con un "pique" por sobre la salida de Reina.

No había pasado mucho tiempo cuando el punta fue Higuain, quien entrando por el centro de la cancha, levemente tirado hacia la izquierda, tocó el balón ante el cierre desesperado de un defensor.

Un 2-0 prematuro para el asombro, que no se venía logrando con frecuencia siquiera con anteriores rivales amistosos de poca monta, por caso Jamaica o Haití, aquellos "testers" que pre - mundialistas que visitaban el país de la ilógica.

España jugó siempre a un ritmo cansino y Argentina lo dejó hacer, a partir de la ventaja, para esperarlo organizada y atenta, con Ever Banega contribuyendo a la creación, un Esteban Cambiasso inspirado y la zaga concentrada con Javier Mascherano como primer escollo.

David Villa estrelló un tiro en el travesaño a los 27 minutos y cuando España la jugó para su arquero, Reina se resbaló, entonces Tevez, bien atento, fue y facturó.

La escuadra roja comenzaba a tomarse el partido más en serio porque se insinuaba un papelón histórico y así aparecieron los reflejos del arquero Sergio Romero, quien supo volar en un tiro libre de Villa, desviado previamente en la barrera.

Fue lógica la actitud que adoptó Argentina con vistas al segundo tiempo, tanto en el juego como en el armado del equipo, ya que quien apeló a los cambios fue el técnico del campeón del mundo, Vicente Del Bosque.

España tocó, jugó y produjo varias jugadas de pelota detenida pero en todas las ocasiones entró a tallar el golero Romero, de buena labor.

Sólo lo sorprendió la media vuelta del ingresado Fernando Llorente en el gol del descuento y lo salvó Martín Demichelis en la línea ante otra intentona de España, que en algún momento amenazó con achicar aún más la diferencia.

Pero bastó esa conquista parta que resurgieran el nervio y la garra típicas de los argentinos, pronto condimentadas con habilidad y juego asociado, para la jugada del último gol, otro poema, que terminó con centro de Gabriel Heinze y cabezazo soberbio de Sergio Agüero.

Las conclusiones que quedan flotando parecen obvias porque se podría afirmar con tranquilidad, después de este examen, que "Batista va" y España deberá cuidarse de no cometer esta clase de pecados porque en fútbol no vale relajarse.

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