18 de noviembre 2004 - 00:00

Argentina sufrió para ganar y quedar como único líder

Juan Román Riquelme sale gritando su gol luego del exquisito tiro libre. Fue el segundo de la Selección argentina ante Venezuela.
Juan Román Riquelme sale gritando su gol luego del exquisito tiro libre. Fue el segundo de la Selección argentina ante Venezuela.
Argentina logró tres puntos importantes, aunque con un susto mayúsculo ante un opaco equipo de Venezuela que no mostró nada. En realidad, virtudes y defectos fueron patrimonio de la Selección nacional, que no supo o no pudo definir el partido en forma concluyente, cuando había mostrado en la cancha una superioridad individual bastante notoria.

Más allá de ser muy superior, vale la pena siempre cristalizar esa diferencia en el arco adversario. Argentina pecó por momentos de displicente, tras el prematuro gol en contra de Rey. Sin embargo, pasó a encontrar algunos pocos caminos al arco de Dudamel, aunque no le alcanzó y se quedó especulando con un incomprensible doble cinco -léase Mascherano-Cambiasso-y con un Riquelme que poco aportaba.

De no ser por el ímpetu de Zanetti y los chispazos de buen fútbol que mostró Solari, Argentina quedó en un mano a mano incomprensible que se hizo empate cuando Morán capitalizó un error de tres argentinos en la zona media y se fue solito -ganándole las espladas a Milito y definiendo por entre las piernas de Abbondanzieripara decretar la igualdad.

Finalmente, a la Selección argentina la salvó ese impecable tiro libre de Riquelme -ayer su mejor arma-que puso un poco las cosas en su lugar.

Venezuela se dedicó a esperar, por momentos en forma prolija; trató de que la pelota pasara por los pies de Arango, pero como arma ofensiva apostó sólo a encontrar algún remate afortunado.

Argentina, con el cambio de Saviola por Delgado, con Mascherano un poco más asentado, pareció trener un poco más de solidez.
Venezuela parecía limitado a resignarse al resultado que le tocara en suerte. Sin embargo, llegó un tiro libre y Vielma (que había ingresado por Páez) sacó un remate bajo que atravesó la barrera y se le fue de las manos a Abbondanzieri. Menos mal que después pudo enmendar el grave error sacando otro violento tiro libre de Arango, que pudo haber sido el empate venezolano.

La Selección argentina quedó en deuda y tendrá que trabajar aún mucho para lograr algún nivel como cuando comenzó la era Pekerman.

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