Barcelona festejó gracias a Messi
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Messi fue clave en la victoria "culé".
La previsión del técnico "culé" fue la correcta y el conjunto andaluz tardó apenas unos minutos en unir a la línea de defensores y la de mediocampistas en los primeros 25 metros e intentar cuidar el cero casi sin aspirar a visitar el área de Valdés.
A falta de la explosión de Messi, notablemente cansado después del trajín de su viaje con la Selección argentina, fue Neymar quien tomó la batuta del ataque y se convirtió en la principal arma ofensiva de su equipo.
El brasileño protagonizó dos ocasiones de peligro con disparos desde la izquierda, pero en ambas ocasiones Beto atajó los disparos con unos enormes reflejos.
Mientras Jordi Alba se retiraba al cuarto de hora con un pinchazo muscular y Adriano ocupaba su lugar, el Barcelona empezaba a entrar en un embudo de imprecisiones y falta de ideas.
Así como sucedió en el partido ante el Málaga, ante la falta de respuesta por parte de los astros de la delantera, la solución tuvo que llegar desde la última línea.
El primer gol del equipo dirigido por Martino fue obra y arte de sus laterales. Adriano desbordó por la izquierda y lanzó un centro pasado para que Dani Alves llegara como un avión, le ganara la posición a su defensor y anotara con un cabezazo firme.
La segunda parte se mezcló con el bajón del ritmo de los dueños de casa y la polémica arbitral.
Mientras el equipo azulgrana retrasó su línea y abandonó la presión en campo rival, el Sevilla, que casi no había hecho nada por empatar, se vio perjudicado por un error del árbitro César Muñiz Fernández.
El juez invalidó un gol de cabeza de Juan Cala tras un tiro de esquina por una supuesta falta del central visitante, cuando el defensor no cometió ninguna infracción en su salto.
Una vez que el Barcelona sintió la amenaza real, fue hora de que sus estrellas aparecieran en escena y calmaran los ánimos.
De tal manera, Neymar y Messi se encargaron de aumentar la diferencia: la "Pulga" abrió la pelota hacia la izquierda para que el brasileño devolviera con violencia un centro raso contundente y el propio rosarino fusilara a Beto con un zurdazo.
Así y todo, el Barcelona no pudo terminar de relajarse, ya que el Sevilla elaboró con inteligencia una contra a falta de diez minutos y recortó las distancias: Vitolo elaboró una gran jugada en la zona izquierda del área y asistió a Rakitic, quien solo tuvo que conectar el balón con fuerza para dejar a contrapié a Valdés.
Las grandes emociones de un partido que parecía falto de ritmo se guardaron para los últimos instantes.
Sevilla, que se animó a faltarle el respeto al campeón en el tramo final, se encontró con el empate nada menos que en el minuto 90 gracias a una volea hermosa de Coke. Otra vez, el Barcelona padecía sus problemas en jugadas de balón parado.
Sin embargo, cuando el duelo moría, volvió a aparecer la estrella de Messi para devolver la sonrisa al Camp Nou.
El capitán de la Selección rememoró sus mejores épocas explosivas, se introdujo en un área poblada de rivales a toda velocidad, provocó un rebote del aruqero Beto y así Sánchez envió la pelota a la red con un disparo mordido.
Barcelona celebró así un triunfo más que agónico y el Sevilla descargó toda su impotencia en el árbitro Muñiz Fernández.




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