La pelea entre Luis Lazarte y el filipino Johriel Casimiro, desarrollada en Mar del Plata, terminó esta madrugada en un escándalo cuando, después del triunfo por nocaut técnico en el décimo round del boxeador visitante, el público local ingresó a agredir al deportista extranjero y sus colaboradores.
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El violento incidente, en el que se arrojaron al ring toda clase de objetos, además de prolongarse las escenas de pugilato, se produjo inmediatamente después que Casimiro se alzara con la corona interina de la categoría minimosca, en versión de la Federación Internacional de Box (FIB).
Luego de una pelea plagada de irregularidades, que lo tuvo a Lazarte, y después a su rival, muy lejos del respeto por el reglamento , el público local no soportó la derrota de su crédito e invadió para configurar una de las veladas más escandalosas de la historia del boxeo argentino.
En medio de los cabezazos, agarrones y hasta puntapiés que se producían en la pelea, el filipino se mostró como el más contundente en los últimos rounds.
En el décimo round el árbitro decidió detener el castigo al argentino y decretó el nocaut técnico, un segundo antes de que cayera sobre el ring la primera silla y varios integrantes del público acudieran a agredir tanto a Casimiro como a sus colaboradores, que tuvieron que escapar a la carrera.