25 de septiembre 2001 - 00:00

Bianchi insiste: deja a fin de año

Era previsible que ayer Bianchi iba a dirigir el equipo, que haría lo necesario para preparar el partido que debía disputar esta noche con Vasco da Gama y que se «plantaría en sus dichos». Es decir, que cumpliría su contrato hasta fin de año, como lo anunció el viernes, y que «nunca dijo que iba a renunciar» ahora. Con eso puso paños fríos a la intempestiva situación en la conferencia de prensa del domingo pasado y le dejó la pelota (o la resolución) a la Comisión Directiva de Boca, si es que alguno de ellos había pensado otra cosa.

De todas maneras el silencio siempre da lugar a las conjeturas. Bianchi está en todo su derecho de dar por finalizado (a su vencimiento) el contrato que lo liga a la entidad, pero no tiene razón si es que es cierto que la CD boquense debió enterarse por los diarios. La actitud ética indica que antes de darlo a conocer a la opinión pública debía informarlo (ni siquiera discutirlo) a las autoridades del club. Habrá que decir también que Macri demostró con sus declaraciones que «la CD soy yo».

Sin embargo, desde el viernes pasado las aguas que circundan la Bombonera comenzaron a moverse. La gente, su gran legión de aficionados, comenzó a tomar partido y se expresó a través de los insultos a los dirigentes en general y a Salvestrini y Pompilio, en particular. Seguramente lo que provocó que Mauricio Macri cometa un error impensado al interrumpir una conferencia de prensa (que no es otra cosa que una conversación entre el entrevistado Bianchi y el periodismo en general) para colocarse en una posición de «inquisidor», que seguramente hoy estará arrepentido de haberlo hecho.

Lo cierto es que luego del altercado y en el plano de inconsistentes (o no) hipótesis se habló que el origen pasaba por varios carriles: que era por una quita de 30% en los sueldos que percibía, que en los casos de Ischia y de algunos de sus ayudantes alcanzaba 50%, que este período de transición no tenía plazo en el tiempo a la luz de que no hay elementos juveniles que surjan como hasta hace poco, que se había entablado una discusión con Griffa por el manejo de las divisiones inferiores, que el técnico estima que Boca llegó a su techo y puede seguir en cualquier otra entidad (se aseguraba que de Europa) y con posibilidades en el futuro de hacerse cargo de la selección nacional, que venderán lo poco que tienen, que un día antes su hijo fue dejado cesante en SOGMA (propiedad de Macri), que...

En fin, Bianchi fue cauto y evitó «malos entendidos» si hacía alguna declaración no demasiado clara y mucho menos cuando le dijo que quería «tirar la toalla», pero también tiene razón Macri cuando dice que «esta situación le crea un problema a Boca», pensando -tal vez-que aún el equipo debe enfrentar a Bayer Munich por la Copa Intercontinental y que va a sentir el impacto en lo que resta del año. En verdad, todo muy complicado, difícil de dilucidar y tal vez se pueda resumir en sentarse a una mesa, conversar y darle una salida formal (no periodística) para terminar el año en armonía.

Dejá tu comentario

Te puede interesar