15 de marzo 2007 - 00:00

Boca cayó sin atenuantes en la altura mexicana

Boca dio un paso en falso en la altura del Distrito Federal.
Boca dio un paso en falso en la altura del Distrito Federal.
Boca Juniors diseñó esta madrugada en México una de sus más flojas labores en mucho tiempo y cayó sin atenuantes ante el Toluca local por 2-0, en partido jugado en el estadio Nemesio Diez y válido por el grupo 7 de la Copa Libertadores de América.

Con el argumento simple de hacer circular con mayor fluidez el balón, el equipo orientado por el argentino Américo Gallego obtuvo un claro triunfo que le permite ahora encabezar la tabla zona con 6 unidades.

Una conquista alcanzada por Sergio Amaury Ponce en el primer tiempo y otra del uruguayo Vicente Sánchez, la figura de la noche, decoraron el resultado que pudo haber sido más amplio si el once local hubiese sacado mejor provecho de la superioridad númerica que tuvo durante 70 minutos.

Sí, porque la excursión boquense por territorio mexicano también incluyó una tarjeta roja para el defensor Daniel Díaz, a los 20m. del primer tiempo, por una agresión sobre De la Torre.

Apenas arrancó el partido, el equipo de Russo apostó a una actitud audaz, con volantes "yendo" por ambas bandas y con una dinámica colectiva que hacía olvidar los 2.600 metros de altura sobre el nivel del mar.

Sin embargo, el vértigo boquense duró apenas cinco minutos y contuvo una llegada de Neri Cardozo, que resolvió bien el ex Huracán y Gimnasia y Esgrima La Plata, Rolando Cristante.

Toluca, sorprendido, en su primera incursión a fondo, lastimó.

Ocurrió a los 7m., cuando Carlos Morales metió un centro de izquierda a derecha y Ponce, con una volea cruzada, venció la estirada de Mauricio Caranta.

A partir de esa situación, los denominados 'Diablos Rojos' ejercieron un mejor control de pelota frente a un adversario que lucía perdido en el mediocampo.

Una nueva circunstancia complicó los planes del "xeneize": a los 20m., el catamarqueño Daniel Díaz vio la tarjeta roja por agredir sin pelota a Diego de la Torre.

El árbitro uruguayo Jorge Larrionda no dudó y le marcó el camino de los vestuarios al defensor.

El técnico de Boca decidió proteger el sector defensivo y puso en cancha a Matías Silvestre en lugar de Mauro Boselli, delantero que poco pudo hacer en los 24m. que estuvo en cancha.

El elenco visitante se reacomodó, mandó al mendocino Cardozo unos metros más arriba y ejecutó un esquema táctico de 4-3-2.

En la teoría no tan malo, aunque si no se gana la pelota...

Porque la clave siguió estando en que Boca jamás encontró el balón para jugar y, por el contrario, Toluca lo movió en forma vertical y estuvo a punto de ensanchar la distancia.

A los 27m., Vicente Sánchez quedó mano a mano con Caranta y despachó un remate que se fue apenas desviado.

Y cuatro minutos más tarde, el árbitro Larrionda le anuló a su compatriota Sánchez una maniobra que había terminado con la pelota dentro del arco, después de una palomita perfecta, por presunta posición adelantada.

El comienzo de la segunda etapa exhibió a Boca con mayor protagonismo.

Es cierto, sin pisar el área rival, pero, por lo menos, con el control mayoritario del balón.

Pero el equipo visitante, que jugaba en línea en el sector defensivo, se exponía en cada réplica y así llegó el segundo, luego de que el uruguayo Sánchez aprovechara muy bien un pelotazo largo y definiera ante la salida de Caranta.

Después sí, Toluca ejecutó un dominio abrumador sobre un adversario que en este tramo ya parecía rendido y devastado por los efectos de la altura.

Y pudo haber aumentado la cuenta a los 17m. con un disparo de Morales que se fue apenas desviado, y también a los 18m., con un tiro de Diego de la Torre que pegó en la unión de palo y travesaño.

El corazón de Morel Rodríguez (lo mejor, a pesar de su vehemencia para jugar) le permitió a Boca generar su primera chance concreta de gol, recién a los 25m. del segundo segmento: un disparo de Cardozo que fue bien contenido por Cristante.

Diez minutos más tarde, Bruno Marioni, de intermitente presente, gozó de la ocasión más nítida, con un remate cruzado que se fue rozando el poste de la mano izquierda de Cristante.

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