Boca es el nuevo Rey de Copas
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Con uno menos desde el inicio, River empató frente a Blooming en el debut por Copa Sudamericana
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Debuts dispares en las copas: empate de San Lorenzo y Estudiantes, derrota de Lanús
Boca prefirió recostarse más atrás en el campo de juego, no pasaron tan seguido al ataque los laterales Hugo Ibarra y Juan Krupoviesa y hasta Martín Palermo se juntó más con los volantes y no fue tan de punta con Rodrigo Palacio.
Precisamente, el delantero bahiense se erigió, como suele ocurrir, en el arma más peligrosa de la ofensiva auriazul.
Y a los 19m. en su primera incursión más o menos seria, el ex Bánfield metió un disparo en la parte externa de la red.
Mientras el xeneize se refugiaba en su sector, San Pablo buscaba progresar por los costados, pero a la vez dejaba profundos huecos en una defensa que marcaba en línea y cuyos centrales no lucían atentos.
Así y todo, cuando el encuentro amenazaba ingresar en el terreno de la abulia despertó el Morumbí.
Fue a los 34m., cuando Junior apareció para ponerle el broche a un pase en profundidad de Souza y, pese a que definió con un tiro mordido, superó la salida del paraguayo Bobadilla.
Boca pudo empatar casi de inmediato, a los 38m., pero Rogerio Ceni le tapó un remate al mendocino Neri Cardozo.
Y a los 40m., en un pelotazo largo del tucumano Krupoviesa, el equipo de Basile se abrazó al empate.
La pelota fue bajada de cabeza por Palermo y un nuevo frentazo, en el área, del bahiense Palacio, se tradujo en el 1-1 parcial.
Sobre los 42m., en tanto, el árbitro colombiano Oscar Ruiz cometió el primer error serio, cuando Thiago le tiró un caño en el área a Krupoviesa y el ex Estudiantes interrumpió su avance cometiéndole penal.
En la segunda etapa, el ingreso de Dátolo intentó darle algo más de aire a un Boca que, por lo menos, no se mostró tan atrás.
Así, con el simple argumento de la prolijidad de Fernando Gago, con la movilidad de Cardozo y la inteligencia de Palermo, el equipo visitante estuvo más tiempo en contacto con el balón y hasta pudo haber desnivelado antes si se hubiera animado a profundizar sus ataques.
Hasta que llegó la definición del pleito, a los 30m., cuando Palermo hizo una jugada de fantasía, se sacó un hombre de encima y metió un zapatazo furibundo que se convirtió en triunfo parcial.
Porque un rechazo apurado del paraguayo Morel Rodríguez niveló el marcador, aunque la suerte estaba echada y Boca, con más oficio y menos sufrimiento que en otras épocas, se quedó con el título número 16 en el orden internacional.




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