Boca ganó el clásico y acaricia el título

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Boca dio un paso gigantesco hacia el campeonato. Derrotó sin atenuantes a Independiente y ahora cuando sólo falta una fecha le lleva un punto a Gimnasia y Esgrima La Plata, por lo que depende de sí mismo.

El partido se jugó como lo que era: una final. Mucha presión para recuperar la pelota y los dos intentando atacar, cada cual con lo suyo. Boca con un Palacio inspirado que ganaba en todo el frente de ataque por velocidad y habilidad, Independiente retrocediendo sus líneas y jugando de contraataque con la habilidad de Agüero y la velocidad de Bustos Montoya.

Dentro de ese panorama Boca fue levemente superior por el despliegue de Gago en la mitad de la cancha y las proyecciones de Bilos por izquierda, pero los dos crearon situaciones de gol en el primer tiempo.

En la segunda etapa fue todo de Boca, que presionó con éxito ganando el dominio de la pelota y fue haciendo retroceder cada vez más a los mediocampistas de Independiente, que terminaron jugando muy cerca de sus defensores.

La habilidad en velocidad de Rodrigo Palacio siguió siendo un problema insoluble para Independiente y las situaciones de gol se sucedieron ante un seguro Oscar Ustari que a esa altura ya era la figura de la cancha.

Sin embargo, de tanto buscar Boca tuvo su premio después de un centro atrás de Insúa, que Bilos taqueó y llegaron juntos Battaglia y Palermo. Battaglia pateó desde el suelo, la pelota le rebotó en un tobillo a Palermo y se metió en el arco de Ustari.

Así de casualidad Boca consiguió lo que merecía y su mejor mérito fue seguir atacando, no permitiendo la reacción del rival.

La expulsión de Fernando Cáceres (codazo a Palacio) le quitó posibilidades a Independiente, que poco a poco se fue resignando y aunque intentaba contraatacar no gravitaba en ofensiva, porque Agüero era muy bien tomado por Schiavi y Bustos Montoya quedaba aislado entre Daniel Díaz y Krupoviesa.

Boca no se conformaba con el gol de diferencia y quería más.

Ustari seguía siendo el único que resistía (por momentos parecía una resistencia heroica) hasta que faltando un minuto un desborde de Palacio por izquierda le permitió a Insúa empujarla a la red y asegurar un triunfo que lo pone al borde de un nuevo título, aunque después del partido debieron sufrir 10 minutos más hasta que terminó el partido de Gimnasia y allí sí su público explotó en un festejo que se pareció mucho al festejo de un campeonato.

Boca entra en la última semana futbolística del año con pronóstico favorable para quedarse con todo. El miércoles define con Olimpo en Bahía Blanca su posibilidad de ganar el Clausura y el domingo en la Bombonera ante Pumas puede llevarse la Copa Sudamericana.

La semana pasada la situación era diferente porque en el torneo no dependía de sí mismo y en la Copa tenía un difícil viaje a México, pero ahora tiene todo para festejar y por partida doble. Por eso ya no se habla de desgaste, ni de cansancio.

Los jugadores de Boca corrieron mucho más en el segundo tiempo que en el primero, lo que demuestra que la mente domina al cuerpo y que a un equipo cuando futbolísticamente las cosas le salen bien se motiva de tal manera que se olvida del desgaste físico.

Boca llega al partido decisivo con el ánimo por las nubes y por eso tiene pronóstico favorable para ser campeón por partida doble. Sería un cierre de año perfecto.

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