17 de octubre 2010 - 11:40

Boca ganó por los tantos de sus goleadores

Boca no lució pero igualmente le ganó, de local, a Huracán por 2 a 0, en un partido correspondiente a la undécima fecha del torneo Apertura de fútbol de primera división.

Los goles del conjunto que dirige Claudio Borghi los convirtieron los delanteros Martín Palermo, a los 43 minutos del primer tiempo, y Lucas Viatri, a los 20 del segundo.

Palermo (228 tantos con la camiseta de Boca) es el goleador del equipo en el torneo con 6 conquistas y Viatri, que volvió a marcar después de una sequía de cinco fechas (su último grito se produjo frente a Vélez), lo escolta con 5.

Boca, con esta victoria (segunda consecutiva), llegó a 16 puntos; mientras que Huracán, que pelea por mantenerse en Primera División, se quedó con 10 unidades.

El primer tiempo tuvo un desarrollo más que discreto y dejó en claro las falencias y limitaciones de ambos equipos.

Boca, que dependió exclusivamente de Cristian Chávez (el jugador más claro de la cancha), repitió errores del pasado en defensa, mostró las mismas limitaciones en la generación de juego de partidos anteriores y dependió de su dupla de ataque (Palermo-Viatri) para lastimar a su rival.

El equipo de Borghi continúa sin encontrar un rumbo futbolístico que le permita seducir a su gente.

Pese al plantel que armó, el ex entrenador de Argentinos Juniors no logra transmitirle a sus jugadores sus conceptos de juego. Chávez juega demasiado sólo, más allá de que Borghi lo rodea con jugadores de buen pie y entonces Boca se torna previsible.

Pero cuando el "Pochi" acertó con tres pases de gol, el juez de línea Alejandro Castany se equivocó al sancionar respectivas posiciones adelantadas.

No obstante Boca, que dispuso de la pelota en la mayor parte del tiempo, repitió errores que van más allá de lo que pueda decir o no un técnico. Los jugadores no entienden el juego y eso se nota -y mucho- en la cancha.

Salvo un remate de 35 metros de Gary Medel (34 minutos), que encontró una estupenda respuesta del arquero Gastón Monzón, el equipo de Borghi no gravitó ofensivamente.

Pero lo alarmante es que no lo hizo frente a un conjunto frágil en todas las líneas como Huracán, que se abusó del "achique" en defensa, se paró para jugar de contraataque y dependió demasiado de Rolando Zárate, su único delantero y jugador más claro.

Pese a esas limitaciones, el conjunto de Miguel Ángel Brindisi no pasó sobresaltos y además contó con dos chances claras en los pies de César Montiglio y Ángel Morales, tras sendos pases de Zárate a las espaldas de Matías Giménez y frente a Juan Manuel Insaurralde.

Entonces, entre las fallas y las carencias notorias de ambos, el primer tiempo se dirigía hacia un triste 0 a 0, pero apareció Palermo (paró la pelota con la mano izquierda, aunque el árbitro Luis Álvarez la consideró casual) y marcó el 1 a 0 con un golazo.

El goleador histórico boquense (noveno tanto que le hace a Huracán) decretó la apertura del tanteador a los 43 minutos con una soberbia media vuelta desde afuera del área que se clavó en el ángulo superior izquierdo.

Para la segunda etapa Brindisi movió el banco y mandó a la cancha a Lautaro Formica y Luciano Nieto (antes de comenzar) y a Mariano Martínez (a los 15 minutos) por Montiglio, Gastón Machín y Diego Rodríguez, respectivamente, pero el equipo no mejoró. Si bien puso más gente en ataque, sus dirigidos mostraron serias limitaciones para hilvanar jugadas de riesgo.

Boca, a todo esto, se mostró sólido en defensa y en su primera incursión ofensiva alcanzó el 2 a 0 después de una excelente jugada de Chávez por la izquierda y una certera definición de Viatri.

Ahí quedó sentenciada la historia porque Huracán, que ya piensa en San Lorenzo para la fecha que se viene, sintió el impacto y Boca se defendió con la pelota.

Y con eso le alcanzó para sumar su segunda victoria consecutiva y soñar (está a 12 puntos del último clasificado y con nueve equipos entre ambos) con clasificar a la Copa Libertadores, algo hoy por hoy casi quimérico.

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