Boca le empató a River y lo alejó de la punta
-
Mundial 2026: la cruda historia de una de las estrellas de Países Bajos que "borró" su pasado
-
Union Berlin nombra a Marie-Louise Eta, la primera mujer DT en la historia de la Bundesliga
Lanzini y Silva, los goleadores de un pobre Superclásico.
La sensación, a partir de esa conquista, fue simple: Boca estaba partido en la cancha, era un conjunto `demasiado largo` y se exponía a las réplicas rivales. Pero lo cierto es que el equipo dirigido por Díaz no definió ninguna jugada y le dio vida al xeneize.
De hecho, el propio Sánchez se perdió un gol increíble a los 34 minutos, cuando recibió solo de Juan Manuel Iturbe, desde la izquierda, y definió con una sutileza por encima del cuerpo de Orión, saliendo la pelota muy cerca del poste izquierdo.
En la primera jugada más o menos hilvanada, Boca logró la igualdad: Erviti maniobró por derecha, se sacó de encima la marca y cedió al medio para la entrada de Silva, que se anticipó a Gabriel Mercado y puso la pelota, junto a un palo. 1-1, partido nivelado.
En la segunda mitad, los dos equipos expusieron sus miserias futbolísticas, evidenciaron sus respectivos `miedos a perder` y así se configuró un espectáculo que estuvo muy cerca del grotesco.
Inclusive, desde las tribunas también se aportó "más circo", con el lanzamiento de bengalas desde la cabecera local, que obligó a que el juez Delfino, de opaca tarea, suspendiera parcialmente el cotejo por seis minutos.
En ese contexto, o mejor dicho, entre suspensión y suspensión, y cuando el humo ya ganaba la escena de La Bombonera, el ingresado Gonzalo Escalante tuvo la única chance clara de gol en todo el segundo período, cuando a los 50, remató, tras una jugada de pelota detenida, y obligó a una buena intervención de Barovero.
Matías Caruzzo, con solvencia en el fondo local, y lo apuntado de Erviti, antes de que se retire lesionado, por el lado del local. El juvenil colombiano Eder Álvarez Balanta, con una firmeza que a los 18 años asombra. Los únicos argumentos o motivos para el aplauso en un Superclásico desteñido, con mucha `pirotecnia`, pero que evidencia el discreto presente de uno y otro, más allá de lo que indica la tabla de posiciones.




Dejá tu comentario