Brasil ganó la ansiada medalla de oro, el único título que le faltaba
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Pero pese a la mayor posesión le costó elaborar una maniobra ofensiva clara y de hecho el gol llegó por una jugada de pelota parada por error de Matthias Ginter al cometer una falta a Neymar cerca del área, por izquierda, ideal para el mejor perfil del diez brasileño.
Alemania tuvo menos la pelota, jugó 4-1-4-1 en defensa y 4-3-3 en ataque. Fue un equipo equilibrado y en ataque peligroso. La prueba fueron los dos remates que devolvió el travesaño del arco de Weverton (derechazo de Julien Brandt y cabezazo de Sven Larsen) y la difícil pelota que sacó abajo, a su derecha, el guardavalla local ante un remate de Maximilian Mayer.
Esos dos envíos en el travesaño quizás fueron un presagio de que esta vez la suerte estaba del lado brasileño, con su público alentando desde las tribunas y los periodistas locales acompañando desde el palco de prensa.
En la parte final Alemania se adelantó en búsqueda del empate pero se desnudó su falta de vuelo, su escasa creatividad. Y para colmo sufrió el obstáculo de tener un jugador que equivocó el concepto cada vez que tocó el balón, Serge Gnabry, un obstáculo para sus compañeros.
Pero Brasil no lo aprovechó porque siguió jugando atado, nervioso, hasta que en la primera jugada elaborada por los germanos llegó el empate a los 13 minutos. Apertura de Sven Bender a la banda derecha, centro de Jeremy Toljan y derechazo de Mayer como venía para sellar el empate.
Tras la igualdad, curiosamente, Alemania comenzó a dejar espacios que antes no dejaba y Brasil empezó a arrimar peligro a la valla rival. El entrenador alemán, Horst Hrubesch, quizás obnubilado por el griterio del Maracaná, no atinó a equilibrar el funcionamiento y hubo 15 minutos en que se olió a gol cada vez que atacaba Brasil.
Renato Augusto remató desviado desde afuera del área, Gabriel Jesús lo perdió casi en el área chica y un derechazo de Neymar se fue apenas desviado. Y para los alemanes pasó el susto de ese lapso.
Sobre el final, en una contra aislada, Mayer le pegó mal. No hubo tiempo para más y llegaron los 30 minutos suplementarios, que tuvieron poco de juego y mucho de tensión. La táctica quedó de lado.
A los cinco minutos, Gabriel Jesús no supo resolver una contra muy clara y por el Maracaná sobrevolaron dos preguntas: ¿Vale 32 millones de euros? ¿Qué le habrá visto Pep Guardiola? La respuesta fue inmediata. Mario Micale lo reemplazó por Rafael Alcantara.
Brasil fue un poco más en lo que quedó de esfuerzo y estuvo más cerca. Luan definió mal otra y luego Horn le tapó el derechazo a Felipe Anderson.
Alemania, por su lado, fue un toqueteo intrascendente a la espera de los penales. Apenas una contra que no terminó bien Brandt.
El suplementario se terminó, llegó la tanda de penales y allí, como en las películas del corazón, el muchachito (Neymar) marcó el penal decisivo para que Brasil se quedara con la chica (la medalla dorada en un Juego Olímpico tras quedarse tres veces con las ganas).




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