Con la magia Robinho, autor de tres goles, el defensor del título Brasil goleó hoy 3-0 a Chile, en la segunda fecha del Grupo B de la Copa América Venezuela-2007 y recuperó su aliento en el máximo torneo continental de fútbol.
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En un primer tiempo de acciones equilibradas y tres remates al arco para cada lado, Brasil tuvo la posesión de la pelota y propuso el juego en cancha rival, mientras La Roja se acorazó tras una muralla de cinco defensores y lanzó su ofensiva en contragolpe.
La receta le posibilitó al equipo chileno buscar el marco de Doni con cabezazos de su capitán Jorge Valdivia y Miguel Riffo, y un disparo de media distancia de Mark González, que no inquietaron mayormente al arquero verdeamarillo.
De su lado, el equipo de Dunga saltó a escena decidida a imponer la calidad técnica de sus hombres, pero el show de Robinho no encontró eco en el juvenil Anderson, ni en su compañero de ataque Vágner Love.
Recién sobre la media hora de juego el ingresado Daniel Alves aportó un disparo cruzado de 35 metros al monólogo del delantero merengue, en el primer tiro al arco de Brasil en el partido.
Cinco minutos más tarde, Brasil se adelantó en el marcador por intermedio de Robinho (36), quien batió desde el punto penal a Claudio Bravo, tras un desplazamiento de Riffo en perjuicio de Vágner Love, que el árbitro paraguayo Carlos Torres no vaciló en sancionar.
A dos minutos de la finalización del primer tiempo, Mineiro levantó por encima del palo una habilitación de Robinho, en otra maniobra de bella factura del moreno número 11.
Con mayores espacios sobre el gramado del estadio Monumental, el segundo acto ganó en intensidad. Lejos de acusar el impacto, amilanarse o intentar evitar la goleada frente a su histórico verdugo, Chile cambió ataque por ataque y golpeó sin éxito la puerta de Doni.
El ingreso de Julio Baptista por un estático Anderson facilitó el accionar del último campeón de América, que al influjo de su líder futbolístico terminó derrumbando la férrea defensa rival.
Suazo eludió a cuatro hombres en el área en el minuto 69 y alimentó la ilusión trasandina de igualar el juego, pero no logró conectar el disparo entre el mar de piernas de defensores brasileños.
La diferencia estuvo en cambio en el derroche de talento de Robinho, que a los 84 y 87 minutos dio el golpe de gracia y complicó las aspiraciones del equipo de Nelson Acosta.
Brasil necesitaba imperiosamente los tres puntos para evitar el papelón y encaminarse a los cuartos de final.
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