Fue una prueba dura para la brasileña Ingrid de Oliveira. Cayó mal, pero los jueces le propinaron una nota tremenda y su reacción, a puro llanto, lo dijo todo.
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La clavadista iba por su cuarto intento en la plataforma de 10 metros de saltos ornamentales de los Juegos Panamericanos. Tras la preparación, se dispuso a dar lo mejor, pero la historia terminó muy mal. Cayó con la espalda, arqueada. Un salto que no le gustó a nadie.
Los jueces la calificaron con cero y De Oliveira sólo atinó a llorar, sentada en el piso, y a refugiarse en su entrenadora. Por suerte para ella, luego ganó la medalla de plata en saltos sincronizados desde el trampolín de tres metros junto a Giovanna Pedroso.
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