Carrera a contrarreloj en Río a cuatro días de la inauguración
-
El argentino Navone se metió en la final del ATP 250 de Bucarest
-
Botafogo demandó al Lyon por una deuda de u$s144 millones
Trabajan a contrarreloj para que la Villa Olímpica esté a punto para el viernes.
Otros deportistas rusos, como la nadadora Yulia Efimova y el luchador Viktor Lebedev, también están pendientes del examen de sus apelaciones.
El sábado, Mutko había afirmado que la delegación olímpica rusa contaba por el momento con 266 deportistas, frente a los 387 inicialmente previstos.
El 18 de julio, el informe McLaren denunció la existencia de un dopaje de Estado en ese país. La Federación Internacional de Atletismo (IAAF) excluyó a la casi totalidad de los participantes rusos, salvando sólo a la saltadora de largo Darya Klishina porque vive en Estados Unidos desde 2013.
Mutko pidió este lunes en París la creación "de un sistema antidopaje único en todos los países del mundo". "Si lo conseguimos, entonces la lucha contra el dopaje podrá tener efectos reales", añadió.
El tiempo se les echa encima a los organizadores. Mientras los atletas del mundo entero llegan a Río, el estado de la Villa Olímpica deja que desear.
En su inauguración el 24 de julio, 15 de los 31 edificios presentaban problemas de fugas de agua o baños atascados, por lo que fue necesaria la asistencia de más de 600 plomeros.
"Cuando llegué (el jueves) al aeropuerto, decidí acudir inmediatamente a la Villa, incluso antes de ducharme o afeitarme", confesó el domingo el presidente del COI, Thomas Bach. "Los últimos trabajos fueron realizados durante las últimas 24 horas y la Villa presenta ahora un estado fantástico", añadió.
En el Parque Olímpico aún se dan las últimas pinceladas
La principal duda recae en el Velódromo, que no fue terminado hasta finales de junio, lo que impidió a la organización probarlo con una prueba de nivel antes del inicio de la competición el 11 de agosto.
En el último momento se inauguró también la nueva línea de metro que une Ipanema a Barra de Tijuca, el centro neurálgico de los Juegos, y que entró en funcionamiento este lunes para la familia olímpica.
De la parada final, sin embargo, los usuarios tendrán que tomar un autobús hasta el Parque Olímpico, situado a unos 20 kilómetros. El metro pasa cerca de Guanabara, la contaminada bahía que albergará las pruebas de vela.
Cuando fue designada ciudad anfitriona en 2009, Río de Janeiro prometió que el 80% del agua sería tratada. Siete años después los desechos de la ciudad siguen vertiéndose en la bahía.
A pesar de la presencia de barcos de limpieza y redes de protección, toda clase de materiales flota en la superficie, y los últimos análisis no mostraron una mejora en la calidad de las aguas, con gran presencia de bacterias.



Dejá tu comentario