13 de octubre 2005 - 00:00

Cayó Argentina y ahora Uruguay empieza a soñar

Dureza de los uruguayos. Finalmente lograron el triunfo que les da la posibilidad de enfrentar a Australia para lograr el pase a Alemania. En la foto, Tevez intenta entre Montero y Zalayeta, sin éxito.
Dureza de los uruguayos. Finalmente lograron el triunfo que les da la posibilidad de enfrentar a Australia para lograr el pase a Alemania. En la foto, Tevez intenta entre Montero y Zalayeta, sin éxito.
Ganó Uruguay y va a jugar su chance por una plaza ante Australia. Con lo justo, en ese marco del Centenario repleto que empujaba y con pocas ideas. Tal vez, con la complicidad (en lo futbolístico, por cierto) de un juego anodino de Argentina, que terminó las eliminatorias detrás de Brasil (que ganó la serie por diferencia de gol) y con los catalejos mirando a Pekerman, que hasta ahora parece sin brújula.

Acaso, si uno hubiese soñado el partido, ese sueño sería un calco de lo que fue. Es que el subconsciente tal vez devolvió lo que se registró en los tres últimos días, que no eran más que argumentos para la suspicacia. Aunque también había que puntualizar otros ingredientes para ser lo más ecuánime posible.

¿Por qué Argentina debía ganarle a Uruguay (que venía en franca levantada) cuando había perdido como visitante con Paraguay y Ecuador? Si se revisan los comentarios de los partidos anteriores, se puede observar que se dijo que el equipo no encontraba el camino, que tenía un juego previsible, que le costaba llegar al arco y que era difícil mirar al futuro sin encontrar dudas.

Era indudable que el peso psicológico lo llevaba otra vez Uruguay, al que no le quedaba otra chance de ganar. Sin embargo, los otros candidatos a lograr este lugar para el repechaje se encargaron de echar a rodar su última carta y lo consiguieron: si hubiera perdido Argentina, habría entregado el partido, si le restaba puntos estaba incentivado por Colombia y Chile. En fin...

La sensación que dio fue que para Argentina el partido era similar a un amistoso y para Uruguay un partido de cuidar, al extremo de no arriesgar nada y hacer lo que se podía y cuando se podía. Esa tesitura benefició a Argentina porque, de tanto equivocarse en los pases, en eso de tratar de poner mucha gente en juego, fue dejando espacios que hicieron que desde atrás (Ponzio, Ayala o Samuel) ganaran la pelota sin dificultades y desde el medio, tanto Sorín, Battaglia, Riquelme, Tevez y el «Kily» González se movieran con facilidad alarmante. Nadie podrá decir que Argentina se echó atrás, pero lo suyo fue displicente, sin buscar espacios para el remate al arco o algún centro para que Crespo intentara rematar al arco.

Dentro del área sólo un remate fallido de Battaglia y una bolea de Crespo parecían poca cosa si se tiene en cuenta el tiempo que tuvieron la pelota los argentinos en sus pies. Argentina despertó después de una salida en falso de Ayala, tardía de Abboondanzieri, que permitió que surja la cabeza de Recoba para que todo Uruguay respire más tranquilo.

Ese no arriesgar de Uruguay, sumado a la imagen que intentaba dejar Argentina, hizo que Carini pasara algún sofocón, que Montero mostrara alguna duda. Las entrada de Aimar y del «Chelito» Delgado (por «Kily» González y Crespo, así como lo lee) no provocaron demasiadas variantes. La pelota quedó -generalmente- en los pies de los argentinos que intentaban hacerla circular, tal vez ahora no lateralizando demasiado el juego, pero expuestos al contraataque de los uruguayos, que vieron que se les presentaba un panorama distinto. Por lo menos para justificar en el juego la posibilidad de ese triunfo que le permitirá dirimir el último puesto de los sudamericanos con Australia.

Pekerman hizo ingresar a Messi; era tarde. Muchas infracciones de las dos partes, un juego cortado y los minutos que corrían. Seguramente, desde hoy empezarán los comentarios, y algunos agrios por cierto.

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