Cerca del final, San Lorenzo le cortó la buena racha a Racing
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Guillermo Pereyra festeja su gol, que abrió el marcador del partido.
Además, los encargados de la maniobra clara en los últimos metros, el colombiano Giovanni Moreno en Racing y el chico Sebastián González en San Lorenzo, participaron poco del juego porque tuvieron poca movilidad y fueron absorbidos por la marca.
Así, las llegadas peligrosas a los arcos fueron la excepción. A los 3 minutos un cabezazo de Pereyra, tras un tiro de esquina, se fue apenas desviado y a los 15m., otro cabezazo, pero de Moreno, se fue cerca de la valla defendida por Albil.
Hasta que a los 19 minutos, tras una "patriada" de Placente por izquierda, Pereyra remató desde fuera del área y la pelota entró pegadita al palo izquierdo, abajo, pese a la estirada del paraguayo Roberto Fernández, que -tapado- se arrojó un poco tarde.
Muy poco para justificar una victoria parcial en un desarrollo chato y sin vibración, que era para un 0-0 "clavado".
En el segundo tiempo Racing asumió un rol más ofensivo, sin un juego preciso pero con mucho ímpetu, se adelantó en el terreno y alcanzó la igualdad a los 10 minutos.
Luna salió mal por la derecha, perdió la pelota, Moreno se la pasó a Lugüercio y el derechazo de éste, desde fuera del área, abajo, pegó en el palo derecho y significó el 1-1.
El local continuó dominando el juego, ayudado por la decisión de Ramón Díaz de no "pelear" el partido en la mitad de la cancha y jugarlo más cerca de su área, pero no tuvo llegadas claras.
El cambio del paraguayo Aureliano Torres por González, con Leandro Romagnoli en el banco, fue revelador de esa actitud. Por entonces, nadie imaginaba que San Lorenzo iba a terminar con los tres puntos en su bolsillo.
Pero Racing no tradujo su dominio en riesgos para Albil, Tula lo marcó muy bien a Bieler y ese adelantamiento en el campo terminó generando espacios en su última línea, como a los 36 minutos, cuando Alfaro se perdió un gol de esos que la tribuna califica de "increíbles", definiendo muy mal ante la salida de Fernández.
Y cuando el 1-1 parecía inamovible, el metro y 97 centímetros de Balsas fueron más que el salto de Aveldaño, y su cabezazo, por sobre la estirada de Fernández, se metió en el ángulo superior izquierdo del arco en el que miraba atónita la hinchada local.
Fue el 2-1 final, muy difícil de explicar como para justificar la victoria azulgrana, a no ser que se recuerde que este juego tiene mucho de imprevisto y no hace falta ser superior para ganar.




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