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«Tomo esta decisión tras 28 años de servicio, al final hemos perdido todos», explicó emocionado Collina, que ganaba 170.000 euros anuales (unos 207.000 dólares) como árbitro en Italia y otros 100.000 euros (unos 122.000 dólares) como internacional.
La AIA confirmó que Collina no podría volver a dirigir partidos en Serie A, ya que subsistía un «conflicto de intereses» entre su trabajo de árbitro y el contrato publicitario firmado con Opel, principal patrocinador del club Milan.
Por esa razón, Collina debía desempeñarse en Serie B, hecho que generó polémica en el país, y antes de «rebajar» su imagen el árbitro de 45 años decidió renunciar.
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