Colón fue oportunista y superó a San Lorenzo
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Lucas Acosta se besa la camiseta. Anotó dos goles y, junto a su arquero Diego Pozo, fue la figura del partido.
Dos veces el paraguayo Pablo Velázquez, una Juan Carlos Menseguez, otra Diego Herner y una más del uruguayo Juan Manuel Salgueiro (salvada por Juan Quiroga). Así se resumió la infructuosa producción del equipo de Ramón Díaz en ese tramo inaugural del partido.
Pese a ello, en ese lapso, San Lorenzo diseñó acaso su mejor pasaje de fútbol en el campeonato con un circuito de juego intenso, desplegado a lo ancho del campo, que tuvo a Matías Giménez -hasta que se fue lesionado- como arma filosa por la banda izquierda.
Néstor Ortigoza, tiempista; Menseguez, rápido y el paraguayo Aureliano Torres, preciso, también colaboraron para el buen funcionamiento colectivo.
En contraste con la ineficacia ofensiva del rival, Colón fue absolutamente certero en la cabeza de Acosta, que capitalizó los desajustes de una línea defensiva evidenció la ausencia del capitán Cristian Tula y Jonathan Bottinelli.
Después del primer tanto y con la salida de Giménez, San Lorenzo perdió confianza y Colón reforzó su moral para triangular a espaldas de los mediocampistas externos y descubrir dos caminos directos hacia el arco de Pablo Migliore.
El local repitió el gasto en el segundo tiempo, continuó su dominio futbolístico y territorial pero con menor volumen de llegadas por el masivo esquema conservador de Colón.
Expulsado Cristian Ledesma a los 58 minutos, Colón reemplazó a Damián Díaz por Mauro Bellone y a excepción de Esteban Fuertes, todos sus hombres priorizaron las funciones defensivas y su arquero Pozo se afianzaba como la gran figura del partido.
Mientras Ramón Díaz buscaba variantes en el banco de suplentes, Velázquez perdía dos nuevas ocasiones, una por indecisión para el remate y otra por la negativa del palo derecho.
A pesar de la frustración, un porfiado San Lorenzo buscó el gol hasta el final pero chocó en cada intento. Como consuelo, Carmona lo consiguió con un derechazo cruzado en tiempo agregado, cuando ya no quedaba margen para más.




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